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Denuncian supuesta fosa con cadáveres del 16A

La fosa es grande, de unos seis metros cuadrados. Se halla en un cementerio privado ubicado en la vía Pedernales - El Carmen.

Domingo 26 Marzo 2017 | 04:00

El lugar, conocido como Los Samangos, tiene 12 hectáreas y apenas hay tres muertos con sus cruces. En un extremo hay cuatro huecos hechos por el brazo de una retroexcavadora. 

Froilán Cevallos, el sepulturero del pueblo, camina por el cementerio. Señala uno de los agujeros: “Este sí está lleno, los otros tres, no”, dice.  “Solo este tiene una cruz de caña”, agrega.  Se mueve a un lado y termina frente a la fosa. Estira su brazo y señala al centro: “Allí sí hay más muertos, muchos más, allí enterraron a los que nadie reconoció”.

Desde el 17 abril, un día después del terremoto, en Pedernales los cadáveres empezaron a ser velados en las veredas. Los cuerpos que retiraban de los escombros eran llevados al estadio de la ciudad, en ese entonces transformado en una enorme morgue.
Ya el lunes, un día después del terremoto, el cementerio general estaba colapsado. 150 cuerpos fueron sepultados en el lugar. 
Froilán Cevallos recuerda haberlos visto unos encima de otros. La gente que ya tenía bóvedas, armaba otra arriba. Unos cuerpos eran metidos en huecos. Ajustados en la tierra.
A los otros, los NN (no reconocidos)  habrían sido llevados a la fosa ubicada en Los Samangos, a siete kilómetros de Pedernales, asegura. 
Tres días después. Del lugar ya se hablaba tres días después del terremoto. El martes 19 de abril, el fiscal a cargo del reconocimiento de los cadáveres, Wilson Toainga, dijo en una entrevista a Diario El Comercio  que “existen 35 desaparecidos y cinco cuerpos que aún no son reconocidos por sus familiares. Son dos ciudadanos venezolanos, dos cubanos y otro extranjero del que no se tiene su nacionalidad. A esos cadáveres se les practicará la autopsia en el centro de ciencias forenses de Santo Domingo de los Tsáchilas. Y en las próximas 24 horas tienen previsto inhumarlos en una fosa común del camposanto privado. Llevarán la inscripción de NN hasta que sus familiares los identifiquen”.
En las semanas siguientes Froilán escuchó hablar de esa fosa. No pudo estar allá porque se hallaba ocupado sepultando a su gente en el cementerio general.  
“Ese hueco lo hicieron el lunes 18 de abril con una gallineta. Acá ya no teníamos espacios.  Sería mentiroso si digo cuántos hay sepultados en la fosa, pero debe haber muchos”, expresa.
Froilán tiene 62 años. Lleva 12 trabajando como sepulturero en Pedernales. Empezó haciendo autopsias en el hospital de Bahía de Caráquez cuando tenía 16 años. Un amigo lo llevó allá. Luego aprendió a vestir y formolizar cadáveres. Ahora, si es posible, hasta duerme con ellos, indica. 
“Mi sueño era ser médico. No tuve la suerte de ir a la escuela o al colegio. Pero me metí en esto y lo hago muy bien. Conmigo un cadáver aguanta tres días. Mis manos están hechas para trabajar con muertos”, agrega.
Él cree que en la fosa están sepultados muchos extranjeros. En esos meses había algunos en Pedernales, agrega. El 20 de abril el canciller Guillaume Long dijo a varios medios que 20 de estos ciudadanos fallecieron durante la tragedia en Manabí. Había cubanos, canadienses, irlandeses,  dominicanos, colombianos, italianos, alemanes y británicos.
Froilán, por ejemplo, tiene sepultado un inglés en el cementerio general. “Nunca nadie lo reclamó. Estaba en un hotel. Estaba botado y lo sepulté en un ladito, aquí en el cementerio. Allá en la fosa echaron a otros. Allá también iban los brazos y piernas que sacaban de los edificios”, señala.
Fiscalía. Enrique García, fiscal provincial, declaró que ya ha preguntado al fiscal de Pedernales sobre si tenían una denuncia formal del hecho, pero le comentaron que no. “Sin embargo, en caso de que aparezcan elementos convincentes iniciaremos la investigación. Podría iniciarse siempre y cuando haya un parte donde se diga que presuntamente hay una fosa o si se logra recabar versiones. Hasta el momento no tenemos personas que se hayan acercado a denunciar”, expresó. 
Cecilia Chávez recuerda haber visto cómo entraban los cadáveres en volquetas y a veces en una pala (maquinaria pesada).
Ella y otras 20 familias estaban refugiadas en los exteriores del cementerio, que en ese entonces solo tenía dos cadáveres. Tres semanas después tuvieron que salir porque el olor era insoportable, señala. 
“Hasta en la madrugada llegaban los carros a dejar los muertos. Una noche vinieron unas familias a sacar sus muertitos. No conocí a ninguno. Llegaron y se quedaron un buen rato en el hueco”, expresa.
Cecilia pidió posada a la dueña de un terreno, ubicado a unos 100 metros del lugar, pero dice que hasta allá llegaba el mal olor.
Gabriel Alcívar, alcalde de Pedernales, dijo que la información es falsa. Sin embargo, comentó que “se dio un proceso normal a los fallecidos. Se puso a disposición un cementerio privado y se dio cristiana sepultura en un lugar que tenía las condiciones de cementerio”, indicó. 
Agregó que no ha realizado denuncia alguna porque no ha visto nada anormal, como alguien que diga que no encuentra a un familiar. 
La familia de benito. Benito Vaca es un obrero municipal encargado de limpiar el parque Central de Pedernales. Al frente, en un edificio de tres pisos, murieron ocho de sus familiares. Él dice que algunos fueron rescatados de los escombros y a los demás los llevaron a la fosa, en el cementerio Los Samangos.
“Algunos fueron llevados allá. Y no se los podía sacar porque estaban hecho pilo. La misma noche sacaban muertos. Yo le digo porque yo lo viví. Quien tenía familiares lo sacaba del estadio  y los que no los llevaban a ese sitio”, señala.
Benito cree que allí aún hay cadáveres. Allí, dice el hombre, están los cuerpos de los que no alcanzaron a llegar a sus casas y murieron en las calles. 
Hay extranjeros, mendigos y borrachos. “Esto fue una mortandad tremenda. Dicen que hubo 185 muertos en Pedernales, pero aquí hubo más de 500. Se lo digo yo, que no soy estudiado, pero he vivido aquí más de 60 años”, señala.
Varios cuerpos no fueron identificados en el momento de su defunción
En los exteriores del cementerio hay un número celular de los propietarios del cementerio privado. 
Este medio llamó a ese número, pero se reportaba como apagado. 
Moradores de Pedernales informaron que los dueños del lugar no viven en la ciudad.  
En mayo, un mes después del terremoto, la Fiscalía exhumó doce cadáveres en Pedernales para identificarlos.  
Marco Proaño, principal de la Dinased, contó, en una nota publicada en diario El Comercio, que los 12 cuerpos que faltan de identificar serán exhumados. 
“No fueron identificadas en el momento de su defunción y por eso no están en la lista de personas fallecidas”, detalló.
Ese número se contabilizó después de que familiares de las víctimas alertaran a las autoridades. 
“Las enterraron sin antes ser identificadas”, añadió Proaño. 
En la Fiscalía de Pedernales no se reportan denuncias de personas que busquen familiares. 
Actualmente, según varios moradores del sector, en el cantón se realiza un censo para saber cuántas personas se hallaban en Pedernales el día del terremoto. 
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