Actualizado hace: 43 minutos
María Soledad Vela Cheroni | solevelac@yahoo.com
La felicidad

La felicidad es una construcción personal y única de cada ser human o. Ella es el producto del esfuerzo que cada uno hace en su vida, no por alcanzarla como una meta, sino por vivir a plenitud.

Sábado 02 Junio 2007 | 21:31

Si todas nuestras acciones son realizadas con responsabilidad total, si cualquier actividad la desempeñamos con entrega, si tenemos la certeza de que nuestra vida aporta al desarrollo social de alguna manera, tenemos felicidad. Hay que tener claro que ser felices no equivale a la sonrisa eterna o a una vida libre de problemas. Ser felices implica un compromiso con la existencia, saber que estamos en este mundo cumpliendo con nuestras propuestas, respetando a nuestra especie y a la naturaleza. La vida es dura, para unos más, para otros menos. Nadie está exento de problemas, sin embargo vemos personas que son capaces de esbozar una sonrisa en el momento preciso, que no están preocupados del qué dirán, que se entregan a los demás en la medida de sus posibilidades. La felicidad, en esta sociedad de consumo también se vende, pero como muchos productos esa felicidad que se oferta es falsa. Nos ofrecen los más variados métodos para alcanzarla y en las más diversas presentaciones. Es la fórmula, es el camino, es la única manera comprobada… Se nos cumplirán los deseos, las aspiraciones, los sueños si… No podemos caer en la trampa de que todo se puede comprar y vender. El camino a la felicidad es personal, no igual para todos y todas. Cada ser humano debe encontrar cómo alcanzarla en un proyecto de vida que no puede ser impuesto ni sugerido. Hay quienes sienten que existen demasiados impedimentos para cumplir sus sueños. Recordemos que los mismos se replantean, deben ser móviles como son las circunstancias que nos rodean. Lo ideal sería hacer lo que a uno le gusta, pero mucho más noble es amar lo que actualmente hacemos, agradecer diariamente las oportunidades que se nos presentan y no desecharlas. Hay gente que cierra puertas pues consideran que lo que la vida les ofrece es muy poco, que se merecen más. Tendremos solo la felicidad que fuimos capaces de construir en nuestra simple cotidianidad, con la inclusión de los demás y sus diferencias. Si al revisar la vida nos damos cuenta de que estamos en el lugar que soñamos y hacemos con pasión las actividades que tenemos, somos felices y para ello no hay más fórmula que una aceptación personal, de los otros y de nuestro entorno. No busquemos lejos, la felicidad está en nuestro interior, junto a las tristezas y a las alegrías diarias.
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