Actualizado hace: 16 minutos
Armando Flor Hidalgo
Olimpiadas Electorales. . .

Una vez conocidos los resultados de la consulta popular, en la que ganó el SÍ a la Asamblea Constituyente y que como consecuencia de ello muchos partidos envanecidos de un falso mérito, ahora se creen los dueños y protagonistas del resultado electoral; nos deja como lectura objetiva de esta incidencia democrática por una parte a un Presidente fortalecido, que gracias al cumplimiento metódico de sus ofertas de campaña y a su carisma, se hizo merecedor de la confianza de la gran mayoría de los ecuatorianos, y por otro lado, la reacción positiva de un pueblo hastiado de los consabidos grupos de poder, quienes toda la vida venían proponiendo en campaña de todo y que en la práctica no era nada de nada; pues ese pueblo cansado de lo mismo y con los mismos, ávidos de un cambio, voto también a favor del Sí y del cambio.

Lunes 21 Mayo 2007 | 20:36

Hoy, sin embargo, en nuestra Provincia de Manabí, vemos otra vez a los mismos de siempre, calentando al borde de la arena política, preparándose vorazmente para ser candidatos a asambleístas; pues ellos creen ser predestinados para seguir participando en política, como si no hubiera gente nueva, con otras ideas, mejores costumbres e intenciones, para sacar adelante este País; es que esta clase de gente sólo ha vivido y vive de la política, no tienen otro oficio, que ser político, son gentes mediocres e inoperantes que buscan de esta actividad, vivir y lucrar como hasta ahora lo han hecho, a merced de un pueblo que ya despertó y que estoy seguro ya no les dará el voto, pues no supieron responder en su momento cuando fueron elegidos, más bien fueron luminarias de diversos escándalos de vergüenza, que aun permanecen en la retina de la mayoría de los ciudadanos; ellos son culpables del estado de postración y desesperanza, donde no sólo se ubica nuestra Provincia, sino también gran parte del País. Hoy los partidos tradicionales, tanto de derecha como de izquierda, tienen la oportunidad de proponer gente nueva, preparada, inteligente, diáfana y a gente mayor con experiencia, capaz, sin malas costumbres ni corruptelas, que hayan participado en política, pero que tengan una trayectoria de vida, limpia y que se hayan desempeñado exitosamente en los cargos públicos que ostentaron, si fuera del caso y tengan una vida privada ordenada. Este debe de ser el perfil de los nuevos Asambleístas, ya basta de gente mañosa, que se creen dueños de la voluntad de un pueblo y que están permanentemente de candidatos, apuntemos por la gente nueva, que quieren “hinchar sus pulmones para pronunciar su discurso en este nuevo siglo”. Preparémonos a votar por un equipo de gente digna e inteligente que nos sepan representar y sepan contribuir en forjar una nueva Constitución, para quienes aún vivimos y no perdemos la fe en este País, contribuyendo con trabajo y denuedo, por nuestro bienestar y el de las nuevas generaciones.
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