Actualizado hace: 2 horas 20 minutos
Childerico Cevallos Caicedo
Nos salpica El Niño

Domingo 28 Junio 2015 | 04:00

Luego de varios meses de que las instituciones especializadas en fenómenos meteorológicos lo hayan informado, en Ecuador recién aceptan las autoridades que El Niño está en el país. 

Atrasado, pero no tarde.
Ahora es importante que se gane terreno apresurando la planificación que cubra la mayor cantidad de territorio posible a ser afectado por las consecuencias de aquellas lluvias que caracterizan al fenómeno.
Tanto al principio de los años 80, cuanto a finales del 90, los torrenciales aguaceros diezmaron amplios sectores de la provincia, causando destrozos con inundaciones, deslizamientos de colinas, cerros y taludes, derrumbe de carreteras, corte de caminos, principales efectos de las aguas mil.
Y los pueblos colindantes con el mar sufrieron las embestidas de las furiosas olas que destruyeron malecones y ramadas, se engulleron barcazas, arrastrando en su regreso al mar años de trabajo y sueños de los pescadores.
En las ciudades, campos y arena quedaron impregnados dolor, lágrimas y pobreza.
Fueron años de sufrimiento y de reconstrucción nacional, pues los daños constituyeron decenas de millones de dólares en pérdidas, vistiendo de luto a la nación por las víctimas mortales que provocara.
Ahora, de acuerdo a la información técnica, El Niño nos está salpicando, con un sobrecalentamiento superficial del agua del mar de aproximadamente 2,6 grados promedio, que probablemente se mantendrá o irá a la subida a través de este verano, con posibilidad de llegar a diciembre e incrementar las lluvias en los primeros meses del próximo año.
Aquello implica que, de unirse al “invierno” del 2016, como sucedió en 1998, sería muy grave para el país.
Si bien se han dado algunas reuniones, en las esferas destinadas a anticiparse y contrarrestar las emergencias previstas y presentes, el calor del entusiasmo al parecer dura apenas lo que la urgencia o inquietud de momento perdura.
Se desconoce de actividad o acción alguna de nuestros comités de operaciones emergentes, cantonales y provincial.
De desazolve de ríos no hay noticia. Y eso que el Portoviejo, el Carrizal, el Chone, suelen convertir en lagunas varias ciudades. Verbigracia la capital manabita.
¿Por dónde andará esa bendita gabarra adquirida por el Consejo Provincial?
De limpiezas de quebradas, ¿qué? De muros de gaviones y de contención, ¿what?
Y a propósito de Portoviejo, ¿estarán limpias las alcantarillas que suelen servir de represas del agua? 
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