Actualizado hace: 8 minutos
Isaac Avellán Cedeño
Efecto de una realidad maquillada

El Presidente, en su Informe a la Nación del 24 de mayo, pretendió vender a los ecuatorianos un país ficticio, utilizando una retórica repetitiva, mostrando cifras que no tienen nada que ver con la realidad que se vive a diario.

Miércoles 24 Junio 2015 | 04:00

 Correa afirma que su trabajo lo ha hecho bien, “excelentemente bien” ¿Cómo así lo dice tan convencido? 

Lo que viven los padres de familia que sostienen económicamente el hogar, el joven que sale todos los días a estudiar en la universidad de un cantón a otro, la señorita que quiso emprender un negocio; y así, el ciudadano y la ciudadana que goza de derechos restringidos saben que el costo de la vida crece, que esos pocos dólares que quedan de su salario únicamente alcanzan para comprar lo básico para no padecer hambre. 
Derechos restringidos por leyes que provocaron un congelamiento arbitrario de los sueldos en el sector público; aumento salarial de 14 dólares en el sector privado; desaparición del aporte del 40% para las pensiones jubilares. Y delante de esto se continúa escuchando que nuestra economía es sólida. 
El país está sobre endeudado, debemos un año del presupuesto general del Estado, que equivale a más de 34 mil millones de dólares. Las previsiones de algunos organismos internacionales, que se especializan en temas petroleros, señalan que el precio del barril de petróleo estará en el orden de los 50 a 60 dólares durante buen tiempo, lo cual implica que el Régimen adopte “medidas económicas” para financiar el hueco que supera los 8.000 millones.
Y son por estas cosas que el discurso correísta queda en lo que es: El comecheques, la narcovalija, el préstamo a Duzac, el falso economista, los títulos comprados, desvíos de fondos en varios ministerios, el call center de IESS. 
Los casos de corrupción que ahogan el gobierno se contraponen seriamente con la frase  “Manos limpias, mentes lúcidas y corazones ardientes por la Patria” repetida por todos los oficialistas en cada declaración. 
Leyes que fueron impuestas con la figura de “carácter económico urgente” en la Asamblea Nacional para solventar problemas financieros. A esto el Oficialismo llama “Redistribución de la riqueza” a la metida de mano a los bolsillos de los ecuatorianos. 
Estas medidas antipopulares no lo hace un gobierno progresista peor de izquierda, la naturaleza del régimen es de derecha; un gobierno enemigo del pueblo y esto hace que su popularidad y credibilidad se pongan en acelerada caída, existiendo un movimiento social organizado, en miras de preparar el Paro del Pueblo. 
 
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