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Lenin E. Zamora loor
Momentos de reflexión

La vorágine política ecuatoriana suscitada en estos días debe hacernos reflexionar seriamente sobre lo que realmente nos conviene y necesariamente debe conducir a que prevalezca el criterio propio y la reflexión. Ser ecuatoriano es sinónimo de esperanza, de lucha, de orgullo por lo que tenemos, por lo que somos y nos distingue como tal.

Lunes 22 Junio 2015 | 13:44

Los jóvenes no conocen la nefasta historia de muchos compatriotas que forzosamente emigraron debido al feriado bancario del año 1999, en el cual muchas personas perdieron sus ahorros, otros murieron y jamás pudieron volver a tener lo que con tanto esfuerzo habían logrado. 

Paradójicamente, quienes lideran las marchas en contra de las políticas implementadas por el Gobierno actual son aquellos que en aquel momento estaban en la palestra política, arbitrariamente implementaron leyes a su favor perjudicando gravemente a estos pobres ecuatorianos. Indignante es observarlos marchando en favor de las familias, los pobres y desheredados. Se rasgan las vestiduras pretextando que se los sataniza por hacer honestamente fortuna en este país de desigualdades, evadiendo impuestos y gozando de privilegios.
Cabe poner en la balanza cuánto se ha logrado con este Gobierno. Rafael Correa, como ser humano imperfecto, no ha acertado en algunas cosas, pero lo ha hecho sin mala intención, ¿acaso será posible derrocar al Gobierno actual y mantener lo obtenido hasta ahora? Por favor, no permitan que con manipulación unos cuantos decidan por nosotros, no retrocedamos. La memoria es frágil, no olvidemos lo vivido en años anteriores. Actualmente muchos compatriotas han salido del país obteniendo becas para estudiar, lo que difícilmente con anteriores gobiernos se lograba, la educación nos pertenece. El único recurso que jamás se agotará es la mente y el talento humano; estas oportunidades ya son de todos. La educación ha mejorado significativamente, existen políticas para ingresar a las universidades con el fin de optimizar recursos humanos y materiales, los resultados están a la vista, mejores profesionales, éticos, con valores humanos y con elevados conocimientos. 
La mediocridad y el facilismo se están desterrando, los esfuerzos y sacrificios debemos asumirlos con entereza. Los políticos y gobernantes anteriores no son más; es hora de castigarlos dándoles una lección, sepan que ya no tienen credibilidad, que sí tenemos memoria y dignidad. Ahora pensamos y actuamos por cuenta propia. Nuestra bandera es la tricolor, no la de crespones negros de muerte y oscuridad, flameada por pasionistas burgueses y oligarcas egoístas. Los apasionados por un país igualitario merecen un futuro mejor, pero eso no lo deciden otros, lo decidimos ¡libremente!
 
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