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Cañar.
La iglesia Del cerro

La iglesia de Biblián (cantón de Cañar) nace del cerro Zhalao y está cerca del cielo. Desde allí parece cuidar la ciudad y destaca, permitiendo observar los verdes campos de Biblián y sus casas pintorescas.

Domingo 14 Junio 2015 | 04:00

Para llegar hasta el santuario hay que ir hasta la cima  del cerro y luego subir 144 gradas hasta la entrada principal del templo. Su imponente tamaño y su única y curiosa arquitectura queda grabada en la retina y en la mente de todos los que la visitan. 
La iglesia de Biblián está empotrada en el cerro Zhalao y es el santuario de la  Virgen del Rocío, una imagen a la que los descendientes de los cañaris veneran por un milagro y su relación con la luna. 
Sobre su creación, los habitantes conocen varias historias. Geraldina Torres, de 75 años, recuerda lo que su abuela le contó. “La gente cargaba piedras del río, del cerro y de las canteras y las llevaba a la iglesia, que se construyó por medio de mingas impulsadas por el padre Jorge Benigno Iglesias en 1924”, dice Torres.
Margarita del Rocío, de 78 años, dice que de las personas que ayudaron a levantar la iglesia, ya no queda ninguna, todas han fallecido. Sus abuelos fueron algunas de ellas, por eso se siente orgullosa y habla emocionada del santuario y su patrona.
Con devoción. Esta iglesia tiene una historia que conjuga las creencias católicas mestizas con las míticas cañaris. 
En 1893 Biblián vivió duros momentos por una grave sequía que acabó con animales y sembríos, debido a esto el párroco del cantón Daniel Muñoz junto a un grupo de gente subió el cerro Zhalao y colocó la imagen diminuta de la Virgen María un día de enero. Según los relatos de la época, de a poco comenzaron a caer del cielo unas gotas de agua y desde aquel entonces fue llamada ‘Madre del Rocío’. En aquella época se levantó un santuario de madera, con estilo gótico. Con el pasar de los años se construyó el actual santuario, cuyo templo de piedra es un lugar de devoción y visita de miles de creyentes de distintos lugares del país. 
Teresa Perguachi lo sabe bien y cuenta que cada septiembre, mes de la Virgen, Biblián acoge a feligreses de todo el Ecuador para celebrar su nacimiento y los milagros que hace la patrona. La moradora hace énfasis en la religiosidad de su pueblo y lo califica como creyente y peregrino, por ello la fiesta de la Virgen María dura todo el mes. 
A la Virgen del Rocío se la celebra dos veces al año, el 20 de enero con una misa, debido al milagro que se le atribuye, y el 8 de septiembre se realiza la otra fiesta. Los indígenas le tienen especial fe porque para sus antepasados fue una especie de santuario de veneración a la luna y al lado de la colina del Zhalao existe un sitio llamado Llavazhí, que significa ‘reflejo de la luna’. Por tal motivo unieron la devoción a la Virgen y la luna.
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