Actualizado hace: 4 horas 15 minutos
Líder Vélez De La Cruz
La factura la paga el rector...

Hoy recaigo al noble oficio de escribir, no se si bien o mal, lo único que estoy seguro que lo que escribo es mi esencia sobre algún tema. Como en los matrimonios por amor, lo hago sin coacción, amenaza o engaño.

Viernes 05 Junio 2015 | 04:00

Escribiré esta ocasión por interés, si por interés. Mi interés por lograr algo de justicia, algunos centavos de consecuencia, si, esa justicia que en tiempos de crisis suele vendar sus ojos con tul, para observar la lapidaria condición humana que fustiga, reniega, abandona y lapida la vida y trayectoria de los hombres de bien.
Hoy es muy común ver, escuchar y leer por todos los medios posibles el cúmulo de improperios, vejámenes e insultos a un hombre que, nos guste o no, logró marcar un antes y después de la vida de los manabitas. No creo que alguien en su pleno juicio y con la verticalidad pueda contravenir la obra del doctor Medardo Mora Solórzano.
No soy un erudito en el análisis del comportamiento humano, pero hago en mí un hombre sensato con la historia; y si de historia hablamos, no ha existido en los últimos cien años un hombre tan valioso para el desarrollo de Manta y Manabí como de quien me honro escribir.
Es lamentable la amnesia social de muchos que hoy fustigan trayectoria y obra del rector de la ULEAM, lo peor es que muchos restallantes han sido beneficiados de la excesiva bondad del doctor Mora. Sí, he tenido la desafortunada experiencia de leer y escuchar a parásitos sociales que se beneficiaron de su enorme sentido humano; la falta de probidad de estas personas los descalifica por completo.
Por mi parte sólo debo de decir gracias Medardo Mora Solórzano, porque hace muchos años, cuando aún yo no nacía, tú ideabas el Manabí académico, de progreso, con necesidades pero con identidad. Gracias por pensar siempre en tres décadas hacia adelante, por construir el verdadero andén de los sueños de jóvenes manabitas. Es que no creo que exista en Manabí un solo rincón donde su obra no haya llegado; nuestras aulas se convirtieron, de a poco, en la verdadera integración manaba. Allí llegaban a estudiar jóvenes ilusionados que provenían de sitios tan nuestros como la Manga del Cura. Convivimos académicamente juntos los cholos, montubios, extranjeros, serranos, costeños, afro – descendientes, la multiculturalidad;  esa obra nadie la podrá pisotear nuestros humildes éxitos no lo permitirán.
Algo debo criticar al rector, al amigo, al maestro. Sí. Hay algo que reprochare siempre: su capacidad y tolerancia para no sepultar a muchos mediocres, vagos, que se vendaron en la componenda por un carguito, por un viajecito. Pero, en fin, debo comprender que es parte de su virtud, tratar de ayudar a los demás, creer en ellos, generar esperanzas, darles oportunidades, lamentablemente el precio es elevado y en el voucher  hay espacio para que uno solo pague la cuenta.
Hasta siempre señor. 
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