Actualizado hace: 1 hora 6 minutos
PEDRO VINCENT BOWEN
Disco rayado

Antes de que alguien se enronche o se pique por el titular de esta nota, debo explicar el significado de “disco rayado” en el glosario de jergas y modismos de Argentina: “Persona que repite de continuo, los mismos pensamientos o actitudes.”

Domingo 30 Noviembre 2014 | 04:00

 Concretamente me voy a referir a la noticia que trae El Diario (27 de noviembre de 2014): “La Poza, tierra improductiva”, que se refiere a la resurrección de un viejo proyecto del Municipio de Manta, tendente (no tendiente) a convertir la mal llamada “Poza” (171.428, 65 m2.) en un lugar donde se podrían ejecutar proyectos urbanísticos, turísticos, recreacionales, lúdicos y realizar un sinfín de actividades que cambiaría definitivamente el actual aspecto horroroso, pestilente e inútil que se observa en ese sitio que debería ser la mejor carta de presentación de nuestra ciudad-puerto, para propios y extraños.

Quienes me prodigan el honor de leer esta columna, han de recordar la serie de artículos que hemos escrito sobre La Poza, dando cuenta de reales o supuestos intentos de entregar este bien en calidad de comodato a inversores extranjeros por parte de la Municipalidad porteña.
Pero (el infaltable), lamentablemente una absurda y negativa actitud de sucesivos combos de Autoridad Portuaria (AP), lo impidió mediante toda clase de malabares judiciales, que acababan siempre ahuyentando a los interesados y desanimando hasta la impotencia a los alcaldes y concejales de turno, a pesar de que importantes gremios apolíticos y la prensa manabita mantuvieron una férrea posición de apoyo al proyecto.
Una de dos o tres propuestas parecidas fue presentado el año 2007 por la empresa canadiense Oceanview Real State Company Inc., cuyo representante era (o es) Charles Michael Miller. Y aunque todos los informes de los diferentes departamentos municipales fueron favorables, la actitud infranqueable de AP (alegando ser la dueña de La Poza) no permitió la ejecución del contrato que solamente quedó en un borrador de minuta, cuya copia tengo en mis manos.
Felizmente ha cambiado el estatus jurídico de las municipalidades ecuatorianas, al punto de que ahora su competencia rige sobre playas, orillas de mar y ríos y tierras ganadas al mar, incluyendo La Poza.
Ha llegado el momento de tomar la decisión que Manta espera en cuanto al destino de La Poza, evitando incurrir en errores como el que casi se comete con los susodichos canadienses, si se hubiese entregado La Poza en comodato por 60 años renovables por otros 60 años, a cambio de un 3% de utilidades de los negocios a instalarse ahí.
Que el anuncio de las autoridades municipales, no sea, esta vez, un disco rayado más, no?
 
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