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UN AÑO MÁS QUE SE VA
UN AÑO MÁS QUE SE VA
Por: Alfonso Delgado
adelgado@hotmail.com

Miércoles 01 Enero 2014 | 04:00

A yer fue el último día del año y hoy comienza el primero del 2014. Y siendo así, la celebración por este motivo es general, casi con el carácter de universal, ya que en la mayoría de los países esta conmemoración se la hace con actos especiales, dándole así trascendencia a la finalización de un año y al inicio del otro. Así tenemos que ayer finalizó el 2013 y hoy comienza el 2014.

En Ecuador y en otros países latinoamericanos se ha hecho tradicional el despedir el año que termina representándolo con la quema del monigote, el que manifiesta de diversas maneras lo malo, que se desea que con esa quema se termine, y que el nuevo año sea diferente, con el augurio de la dicha y la felicidad que de manera expresiva nos decimos unos a otros: ¡Feliz Año Nuevo!.
En nuestro país se ha acentuado también la costumbre de la lectura del testamento, que equivaldría a resaltar lo bueno y lo malo sucedido en el transcurso del año que termina, haciéndose énfasis en que lo malo no se repita y desaparezca por siempre con la quema del monigote que está representando precisamente ese año finalizado.  La verdad es que son muchas las cosas que año a año se repiten y así mismo, año tras año se las quema con el monigote, aspirándose a que el “año viejo”  se lleve esos problemas que afectan de manera particular y/o colectiva, los que en su amplia mayoría son reincidentes y repetitivos.  Así tenemos,  las insuficiencias en los servicios de agua potable, de alcantarillado, energía eléctrica, aseo de calles, ordenamientos urbanísticos, mala utilización de calles y aceras, fallas en el servicio telefónico, falta de una mejor enseñanza en los centros educativos, incluyendo la mala remuneración a los profesores, deficiencia en los medios de transportación urbana e intercantonal, falla en la construcción y mantenimiento de carreteras, mal uso de  los derechos ciudadanos sin considerar las obligaciones y responsabilidades, fallas en el control del mal uso ambiental  y del exceso del ruido público, en fin de una serie de detalles como el buen trato entre ciudadanos, sin mediar circunstancias  sociales, políticas, raciales o de índole sexual, así como el respeto entre unos y otros, basándose siempre en que hay que respetar para exigir respeto, venga este de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba.
En fin, son muchas y muchas las causas que motivan la quema del monigote, con la esperanza de que la quema del “año viejo” se lleve todo lo malo, entre otras cosas los malos funcionarios y representantes públicos.  Y todos los años se viene repitiendo este accionar, con la esperanza de que eso malo no se repita y basado en que lo último que se pierde es la esperanza.  Y por ello se siguen quemando los monigotes y repitiéndose la ya tradicional expresión de: “Feliz Año Nuevo”, que aprovechamos para desearles a todos.
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