Actualizado hace: 2 horas 17 minutos
Decenas de personas pasarán Noche Buena en un hospital

La mayoría de niños ansían en esta Navidad carros, pelotas y juegos de videos. Este no es el caso de Felipe, un menor con parálisis infantil. Su deseo es tener un respirador para poder vivir.

Lunes 23 Diciembre 2013 | 09:00

"Lo único que necesito para irme del hospital es un respirador, no sé cuánto cuesta, pero sé que no me alcanza el dinero para comprarlo", menciona Pilar Alonso, madre de Felipe.
En este año, Felipe y Pilar pasarán su segunda Navidad dentro del hospital.
Felipe, a sus 17 años, no habla, ni camina, usa pañal y aún es alimentado por su madre. 
Él está hospitalizado desde hace un año y medio en el hospital Verdi Cevallos Balda de Portoviejo.
"Tengo más hijas y un esposo. No los veo por estar aquí. Pero todo este sacrificio lo hago por mi hijo", dice Alonso.
Una Navidad dentro del hospital es, para Alonso, "un día normal". Sin embargo, aquella noche del 24 de diciembre, en la cual  recuerda a Jesús, es una fecha en donde las plegarias son cada vez más fuertes. "Sé que la Navidad no es una excusa para pedir y pedir. Pero yo quiero un solo regalo: La vida de mi hijo", cita Alonso.
Soledad. La compañía es una de las principales fortalezas en el momento de los problemas. 
En los hospitales se ven a decenas de madres, hermanos, padres rezando para que su paciente se mejore.
Josefa es una historia diferente, a sus 80 años sufre de insuficiencia renal aguda y rara vez habla. Ella tiene cinco meses en el hospital Verdi Cevallos Balda y nunca ha recibido visitas.
Lejos. Las enfermedades pueden afectar a todos. 
El vivir lejos no excenta de no sufrir un deterioro de la salud.
Mayra Vera es madre de Braulio, un infante que vive en La Silla de Calceta. Para llegar a la ciudad de Portoviejo se tardó 5 horas. En el lugar donde vive, Mayra realizaba todos los años la novena. Este año será la excepción.
Mayra pasa los días de la novena rezando por la salud de su hijo. Ella está consciente que en esta Navidad no podrá acompañar a sus hermanos y  sobrinos porque, posiblemente, Braulio seguirá hospitalizado como hasta ahora.
Esperanza. La alegría de Mary Peralta no se compara con nada. A su hijo le dieron de alta días antes de la Navidad.
Todos los años se reunen en familia y Peralta ya había perdido las esperanza de cenar en compañía de sus seres queridos.
"No somos una familia con dinero. Los regalos que nos damos son pocos.  Esta vez mi mejor presente me lo dio Jesús que es el tener sanito de nuevo a mi bebé". 
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