Actualizado hace: 19 minutos
SANCIONES DEGRADANTES
SANCIONES DEGRADANTES
Por: Edison Cevallos
abogadocevallos@yahoo.com

Domingo 29 Julio 2012 | 00:00

Gran parte de los ecuatorianos no salen de su asombro; y, atónitos, no encuentran una lógica respuesta a la dureza de imponer sanciones que van hasta la privación de la libertad a quienes incurran en violaciones al punitivo Reglamento a la Ley de Transito y Transporte Terrestre, dictado por el régimen de la revolución ciudadana, cuya aplicación ya se ve, con jueces que, ahí sí, aparecen inflexibles en aplicar la ley.

 

En efecto, la interrogante deviene por el singular hecho de que es este régimen, el que con reformas a las leyes imperantes ha permitido una exagerada flexibilización y que ha generado en una especie de impunidad a favor de los delincuentes que a diario cometen fechorías; por lo cual ya se ha visto marchas de protestas en varias ciudades del país, en las que la ciudadanía exige castigos y penas ejemplares de las autoridades judiciales para estos permanentes transgresores de la ley.
Las propias reformas contenidas en el proyectado Código Procesal Penal presentado y en trámite en la Asamblea Nacional, contempla también exagerados privilegios para penas por delitos mayores, donde camufladamente se permite fianzas para delitos ahora sancionados con reclusión; y que ya ha sido denunciado y hecho público este proyectado banquete para los delincuentes por el alcalde Nebot.
Es que repugna a la conciencia libre ver como la Tv. Publicita a un juez, de esos que seguramente son de los nombrados a dedo por ese Consejo de la Tolerancia - jueces golondrinas que han ingresado por la ventana -, cómo se solaza gritando la sanción a viva voz, tres días para un médico que fue sorprendido conduciendo a mayor velocidad del límite señalado por la urgencia de tener que practicar una operación, para estos operadores de justicia, ahí si no hay atenuantes como los que le conceden y aplican a los delincuentes de verdad.
Cómo se degrada al ciudadano honesto, víctima de una simple transgresión - que en otras partes del mundo, si no existen antecedentes de alcohol o la presencia de sustancias psicotrópicas o alucinantes solo es materia de una sanción económica -, enviándolos a centros de detención convertidos en escuelas de delitos, hacinados y en condiciones infrahumanas, y a convivir con los delincuentes que entran y salen de esos verdaderos antros, con una facilidad asombrosa.
Matrimoniados con una desgastada dirigencia del transporte que, motivada como en la buena época de la partidocracia con la emisión de licencias de conducir por cientos, no atina a defender - como en antaño - a los transportistas que en la práctica, son los que sufren con estas medidas al puro estilo de regímenes dictatoriales.
Y que debe ser renovada.<
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