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Vicente Mendoza Pavón

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Vicente Mendoza Pavón

Ataque a la libertad de expresión

POR Vicente Mendoza Pavón

Viernes 27 Julio 2012 | 00:00

Cuando leo un escrito periodístico lleno de odio y mentira, reflexiono y me pregunto: ¿Se debe promover el odio disfrazándolo de opinión?. ¿Por qué la ruindad ética es convertida en brújula de una actividad periodística que debe ser ejercida con absoluto apego a la verdad?.


Cuando un sujeto de calamitosa rusticidad intelectual afirmó públicamente que el Presidente de la República había perpetrado un crimen de esa humanidad, y la reacción del ofendido, amparado en nuestra legislación penal, fue promover el correspondiente enjuiciamiento, varios medios de comunicación convertidos en impúdicos defensores de los grupos de poder, y, sirviendo descaradamente a los propósitos foráneos antes que a los del Ecuador, dijeron que tal enjuiciamiento era un ataque a la libertad de expresión y los ecuatorianos fuimos testigos absortos de cómo el poder  mediático internacional arremetió pretendiendo defender lo indefendible: Que una injuria calumniosa grave era una “simple opinión”. ¡Que desfachatez!. Pero el objetivo no era defender al autor de tal injuria, no, era impedir que un integrante del grupo al servicio de los  intereses del imperio fuera sancionado por el delito perpetrado.
La mentira al igual que la mediocridad no se la puede ocultar por mucho tiempo y, más temprano que tarde al descubierto. Eso pasó con la famosa libertad de expresión “made in USA”: Resulta que el ciudadano venezolano Oswaldo Guillén, entrenador del equipo de beisbol “Miami Marlins”, expresó públicamente su gran admiración por el comandante Fidel Castro, y por haber hecho público su aprecio por ese gigante político del siglo pasado y  presente, fue linchado por una gran cantidad de medios de comunicación, agredido de  diversas maneras por los grupos anticubanos radicados en Miami, incluyendo a un Alcalde de  esa región. La arremetida brutal por ejercer su derecho a la libre expresión fue de tal magnitud que ese ciudadano indefenso no tuvo otra alternativa que retractarse de lo dicho y pedir  disculpas a la comunidad, aparte de ser sancionado con cinco fechas de suspensión sin derecho a sueldo. ¿Esta es la famosa libertad de expresión que pregonan los monaguillos del sumo pontífice de las guerras?. ¿Qué dijeron las “célebres” ONG que se autotitulan defensoras de la libertad de expresión?.
No nos engañemos compañeros, en nuestro país no hay un periodista preso, ni un medio de  comunicación clausurado, ni se les ha impuesto censura previa, lo que realmente defienden algunos medios de comunicación es su “derecho” a mentir, injuriar, tergiversar y desinformar a la ciudadanía para someter al Presidente de la República a cumplir con la agenda que los poderes fácticos impongan. ¡Esa es la verdad!.<

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