Actualizado hace: 22 minutos
Portoviejo
"Mata a este hijo de p... por sapo le dijo uno de los asesinos a otro"

Hace 9 años 4 meses, Jhonny Javier Galarza Almeida perdió uno de los seres más importantes de su vida: su padre fue asesinado. Él y su madre se salvaron de moir en el mismo hecho.

Lunes 30 Enero 2012 | 00:00

Era un mediodía de domingo. En Portoviejo el sol abrazaba con fuerza aquel 25 de agosto del 2002.
Para Jhonny Galarza los recuerdos están intactos. Su padre, Francisco Galarza Macías y su madre Genith Macías acostumbraban visitar el cementerio general  cada domingo. 
Él y un amigo los esperaban en los exteriores del camposanto.
No habían transcurrido muchos minutos cuando Jhonny Galarza escuchó varias detonaciones de armas de fuego. Él imaginó lo peor y corrió hacia la parte interna del cementerio.
En el trayecto se encontró con los dos hombres que acababan de disparar a sus padres que estaban tendidos en el piso a pocos pasos de los asesinos. 
 
 Se salvó. 
Al notar su semblante pálido y la preocupación reflejada en su rostro, uno de los asesinos le preguntó a Jhonny Galarza ¿ qué eres tú con los caídos?.
Él tuvo que mentir. Su respuesta fue: "Yo solo vengo porque escuché los disparos".
Su respuesta no fue tan creíble. Uno de los asesinos le dijo al otro "mata a este hijo de p.... por sapo".
Jhonny pensó que ese era su final.
El asesino puso el arma de fuego en el pecho de Galarza y justo cuando se disponía a halar el gatillo para matarlo, se desplomó desmayado, pues había sido herido por Francisco Galarza antes de morir. 
El cómplice que aún quedaba en el lugar al ver lo sucedido miró a Galarza, quien otra vez fue amenazado. "Ahora si te mueres por sapo le dijo.
Fue cuando sucedió un milagro. La Policía entró y evitó que el asesino cumpliera lo dicho.
Francisco Galarza y su esposa Genit fueron llevados a diversas casas de salud. Allí comprobaron la muerte de él, mientras su esposa logró sobrevivir, aunque las marcas de aquel fatídico día están en su cuerpo y alma.
Ella perdió la movilidad y la sensibilidad en el brazo derecho. Los tiros que recibió le afectaron los nervios y la vida para siempre. 
 
 Ya no es el mismo. 
Casi una década después del asesinato de su padre y atentado contra su madre, la vida de Jhonny Galarza dio un giro de 360 grados.
Por dos años él tuvo que costear con sus propios peculios seguridad privada. Eso lo dejó casi quebrado económicamente, pues en ese tiempo no había el programa de protección de Víctimas y Testigos de la Fiscalía. Después de ser un amante de las fiestas populares, como la de Portoviejo, dejó de asistir a lugares públicos, pues las amenazas en su contra no faltaron y él aun siente el temor de que puedan cumplirse.
Su tranquilidad, su paz como persona también se extinguió aquel 25 de agosto. Ahora cuando está en cualquier lugar Jhonny Galarza mira para todas las partes, tiene la psicosis de que pueden hacerle daño.
La hipertensión y las seguidas pesadillas aparecieron en su vida y las pastillas no son suficientes para calmarlas. 
Jhonny Galarza se desempeña como Superintendente Técnico de la CNEL en Portoviejo y por su experiencia vivida él cree que la situación delictiva no ha disminuido en este cantón, sino que más bien aumentan. Su criterio es compartido por Jimmy Romero y Jhonny Arteaga Collante, quienes por su trabajo recorren la ciudad diariamente. 
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