Actualizado hace: 2 horas 50 minutos
EDITORIAL
Tal vez sea buena la intención

Es posible que haya la mejor intención en la aplicación de los llamados impuestos verdes, pero quienes están obligados a pagarlos no encuentran lógica en la presión para que se renueven todos los carros viejos, que se deje de lado el plástico de los envases, que dejen de consumir energía eléctrica, etc.

Jueves 26 Enero 2012 | 00:00


Es que los creativos del régimen deben aislarse en sus oficinas para pensar mejor y por eso han perdido contacto con la gente común y corriente. Como que juzgan la economía familiar de acuerdo a la suya propia que está alimentada por jugosos sueldos y es muy distante del promedio de los ecuatorianos.
En teoría, entonces, defienden el ambiente, pero en la práctica entregan más dólares al gobierno para que continúe con su política social asistencialista, mantenga los subsidios y evite las medidas que ordenarían la economía, porque costarían puntos de popularidad que no convienen antes de las elecciones.
Los 400 millones que dice el Jefe del SRI que producirán los impuestos, se recaudarían con el manejo inteligente del bono de la solidaridad, únicamente, sin perjuicio para nadie, porque, por ejemplo, un pequeño aumento del mismo que cubra el incremento del precio del gas doméstico, compensaría para los pobres esa medida, pero evitaría el dispendio del combustible que suple las necesidades de la gente de Colombia y del Perú, vía contrabando.<

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