Actualizado hace: 16 minutos
Portoviejo
Perdió un ojo, pero no las ganas de vivir

“Dios me dio otra oportunidad y eso es lo importante” fueron las palabras del policía Kelvin Javier Mendoza Macías, al recordar que hace aproximadamente 11 años se vio cara a cara con la muerte.

Sábado 14 Enero 2012 | 00:00

El próximo mes de mayo cumplirá 15 años al servicio de la institución policial, y justo ahora recuerda lo que le paso aquella noche del 8 de octubre, cuando un desconocido le propinó un disparo en la cabeza.
Kelvin recuerda que eran cerca de las 23h00 cuando él junto a un hermano decidieron retirarse de una fiesta en la calle 9 de Octubre y García Moreno. Mendoza trabajaba en aquel entonces en el Grupo de Operaciones Especiales (GOE), pero esa noche estaba libre y habia aprovechado para salir con la familia. 
Cuando ambos salían de la fiesta, el hermano de Kelvin tuvo un altercado con un individuo en el lugar, él intervino para separarlos y envió a su hermano a la casa. Entonces se retiró del lugar y camiino dos cuadras en busca de un taxi que lo llevara a su domicilio en la 26 de Septiembre y Eudoro Loor. Cuando dio un vistazo hacia atrás, se dio cuenta de que venía un grupo de personas, uno de ellos le disparo en tres ocaciones. Solo uno de los disparos lo hirió, este penetró en su ojo derecho.  Herido y sobre el suelo, el populacho empezó a golpear al policía. 
 
Secuelas. Este hombre de 35 años, recuerda que producto del disparo perdió el ojo derecho. Este fue remplazado por una prótesis. Estuvo cuatro días en recuperación, y 15 de descanso, antes de regresar al trabajo. 
Pudo reponerse gracias a su familia, en especial a sus hijos y a su esposa Clara Loor; además de su gusto por el fútbol, ya que apenas pudo volvió a jugar.
A pesar de haber tenido esta experiencia, admite que nada le ha quitado su amor a la profesión. 
Ahora en sus tiempos libres además de pasar en familia, disfruta jugando al fútbol.  Con este deporte, (que califica como su segunda pasión, la primera es ser policía), ha obtenido varios campeonatos, incluso es seleccionado de fútbol dentro de la Policía.  La agresión que sufrió aquel 8 de octubre, marcó su vida, pero lo empujó a seguir luchando contra la delincuencia. 
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