Actualizado hace: 2 horas 42 minutos
SEGURIDAD
Sólo 1 niega ser parte de la secta

Un poco de tranquilidad ha llegado la Nueva Prosperina, sector donde fue detenida la banda de descuartizadores, en Guayaquil, pero el suceso sigue concitando el interés colectivo, ante un hecho poco visto en la sociedad ecuatoriana.

Miércoles 11 Enero 2012 | 00:00



Durante la detención los sospechosos afirmaron pertenecer a una secta satánica denominada "Uñas Negras", y estarían involucrados en la muerte de Josué Sancán Sánchez, de 17 años, cuyo cuerpo apareció en 13 partes; además del asesinato de un joven del cual aún no se encuentran su tronco y cabeza.
Según datos recopilados por el medio web www.puntoporpuntointernacinal.com, el presunto líder de la banda, Fidel Palomino, alias "Fito", dijo que el objetivo principal era terminar con la vida de al menos 200 personas.
De los 7 detenidos solo uno, Carlos Caicedo Morales, alias Chambero, negó ser parte de la supuesta secta satánica.
Y, pese a las declaraciones de la banda sobre satanismo, la Policía considera que el fin de la secta era apoderarse del control de la venta de drogas en Guayaquil, infundiendo miedo con los crímenes.
La policía continuaba ayer con la búsqueda de otros cinco descuartizadores.

 VíNCULOS. El líder de la banda dijo estar al mando de Los Ñetas.
En las declaraciones también afirmó haber recibido entrenamiento de las  Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC) y haber pertenecido a grupos de izquierda como el Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador (PCMLE) y Juventud Revolucionaria del Ecuador  (JRE).
Jonathan Párraga, presidente de JRE-Manabí y también dirigente a nivel nacional, negó cualquier vinculación de este tipo de personas al movimiento, afirmando que ellos son una organización juvenil política, que agrupa a jóvenes que quieren el cambio en el país, y descartó cualquier vínculo con alguna secta.

 RITUAL. Los detenidos se drogaban, luego preparaban a sus víctimas, las crucificaban y les colocaban velas en el cuerpo. Los involucrados invocaban  al demonio y al finalizar el ritual colgaban a la víctima de un árbol para descuartizarla, utilizando una sierra común. <
 

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