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Una experiencia diferente
Una experiencia diferente
Por: Libertad Regalado
lire2653@gmail.com

Jueves 28 Julio 2011 | 00:00

Los orígenes del Seguro Social Campesino hay que rastrearlos en el año 1968, con el inicio de un Plan Piloto en las áreas rurales.

En 1978 toma el nombre de Atención Primaria en Salud. Una de las comunidades beneficiadas con un dispensario  fue La Pila en Manabí. Los principios de universalidad, solidaridad y subsidiaridad, en que se basó esta política dieron  paso a la protección de todos los miembros de la familia del trabajador.

En 1981, mediante Decreto Legislativo Nº 81, el Seguro Social Campesino incorporó al sistema pensional a familias pertenecientes a cooperativas, comunas, asociaciones, organizaciones populares, con prestaciones como: la pensión de vejez al jefe de familia, el auxilio para los funerales de cualquiera de los miembros afiliados de la familia al sistema y los beneficios en el campo de la salud que incluyen: hospitalización, atención por maternidad y atención odontológica.
Este decreto obligó al IESS  a emprender acciones necesarias para proteger a la población campesina. Hasta hace unos 2 años, el campo manabita estaba prácticamente desatendido, hasta que llega a la dirección del Seguro Campesino, Gozoso Andrade, un hombre forjado  en el  campo manabita, producto de Chone, cantón privilegiado por la naturaleza.  
Con el apoyo de Ramiro González, director del IESS, otro convencido de los programas de ayuda social, inician un plan agresivo para mejorar la atención: se crea una oficina del Seguro Social Campesino en Chone, desconcentrando la zona norte; construyen 25 dispensarios, sumándose a los existentes; amplían 50 de ellos. Debido a que estos contaban con pocos médicos y equipos rudimentarios conseguidos por autogestión, Gozoso consigue 70 equipos odontológicos, 60 médicos, 35 odontólogos y auxiliares de enfermería y algo muy importante que la medicina sea entregada de manera periódica subiendo a 84 los items. De esta forma “su gente” es atendida todos los días ya que “las enfermedades no se programan cuando los médicos van, sino que se presentan de forma inesperada”, como lo dice.
Los fines de semana brigadas médicas atienden en los lugares más lejanos. Para ello se han comprado vehículos que puedan llegar a estos sectores. Manabí tiene 260.000 afiliados al Seguro Social Campesino, un dispensario clase “A” en Charapotó, que atiende a 12.000 afiliados al mes. Cuenta con 3 médicos, 2 odontólogos, 4 auxiliares y un laboratorio para exámenes.  
Como lo dijo, el propio Ramiro González, en una concentración a la que tuve oportunidad de asistir, “si contáramos con seis Gozosos Andrade, la realidad del IESS, cambiaría en el Ecuador”. Y  esto, solo se consigue si a las instituciones públicas llegan personas con  mística y deseo de servir. <
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