Actualizado hace: 25 minutos
¿Engañadizo o  engañoso?
¿Engañadizo o engañoso?
Por: Luis Herrería
luisherreria@gye.satnet.net

Sábado 16 Julio 2011 | 00:00

“En los mejores sistemas de justicia del mundo, los E.E.U.U. por ejemplo, quien pone a los jueces es el Presidente de la República en la Corte Federal y no se le ocurre a nadie la peregrina idea de decir que se está atentando contra el sistema judicial”. Esta afirmación se encuentra en la edición del 7 de Marzo del presente año del diario oficial “El ciudadano”, en donde la frase es atribuida al economista Rafael Correa Delgado, Presidente Constitucional de la República del Ecuador. El error es garrafal, ya que la Constitución de los norteamericanos, que los rige desde 1.787 con solo 7 artículos y 27 enmiendas, en ninguna parte habla de que el Presidente de esa nación pone –lo cual significa “colocar en un sitio o lugar a una persona”- a los jueces de la Corte Federal.

La Corte Suprema de los Estados Unidos de América también denominado Tribunal Supremo es la cabeza de la función judicial de ese país. Se compone de un Juez Presidente y ocho Jueces asociados, que son nominados, es decir propuestos y no puestos, por el Presidente de la República y confirmados, esto es corroborar con firmeza o seguridad, con el consejo y consentimiento del Senado de los Estados Unidos. Por tanto, son dos poderes del Estado de Derecho los que inciden en la designación de los miembros del poder judicial, siguiendo de esta manera con la tesis montesquiana de la división de poderes, a efecto de que existan los pesos y contrapesos necesarios en una sociedad que está protegida en democracia. El debate que origina la designación de magistrados en la Corte Suprema de los Estados Unidos no es simple como muchos pensarán o ignorarán. La persona nominada, no puesta, para tan alta investidura, concita la atención y la discusión de los políticos, de los medios de comunicación y de la sociedad civil. Se empieza por opinar sobre sus antecedentes, especialmente en el campo profesional, pues en el ámbito académico se asume sin cuestionamientos las cualidades del nominado. Las hojas de vida incluyen sus pasos por la Universidad de Princeton y la Escuela de Derecho de Yale. A nivel profesional, si la persona nominada, no puesta, ha ocupado cargos públicos, se busca la documentación respectiva. Si fue juez, se buscan sus decisiones para ver qué casos ha resuelto y cómo decidió. Si fue funcionario o asesor de algún gobierno, se buscan sus informes, para medir la calidad de los mismos. Si ha sido un abogado en la actividad privada, se analiza qué casos ha defendido. En otras palabras, el pasado de un candidato a la Corte Suprema de los Estados Unidos es objeto de un intenso análisis, en donde el papel de la prensa libre es particularmente importante.

Queda en claro, pues, que una cosa es el verbo transitivo poner, que tiene especial preferencia para los arbitrarios, y otra, muy distinta, la conformación retórica con argumentos que origina el necesario debate. 

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