Actualizado hace: 21 minutos
Regner Álava
El orgullo te ciega

Dios determinó que los hombres y las mujeres debemos actuar con respeto y con humildad sobre nuestros hermanos, pero siempre en el marco de la voluntad divina; ese debe ser el accionar de todo un buen cristiano, no dejarse llevar por pequeñas hazañas o victorias que te hacen perder la humildad y te conviertes en egoísta y presuntuoso.

Viernes 08 Julio 2011 | 00:00

Un ejemplo que nos ilustra a todos nosotros  que somos fervientes y creyentes de la religión cristiana, dice el libro Cristo Triunfante, cuando David era un fugitivo de Saúl había  acampado cerca de las tierras de Nabal, y mientras estuvo  en la zona de Carmelo había protegido  de los  depredadores a los rebaños y a los pastores. En un momento de necesidad David  envió  a Nabal una delegación con un mensaje de cortesía. Le solicitaba alimento para él y para sus hombres.
Nabal contesto en forma insolente, devolviendo mal por bien y negándose a compartir  de su abundancia con sus vecinos.
Nabal  acusó a David  y a sus hombres falsamente con el fin de justificar  su actitud tan perversa y mal  intencionada, y calificó a David  y a sus partidarios como un grupo de esclavos fugitivos.
Este párrafo  nos pone a reflexionar  muy seriamente que muchos  seres humanos cuando  llegan al poder  se olvidan  de las lecciones de Cristo y se convierten en seres  despreciables, se dejan  arrastrar  por la ambición de ser cada día  más poderoso para humillarte, para explotarte  y manejarte como esclavo sin tener derecho a reclamar e incluso te pueden quitar lo más preciado que es la vida.
Como Nabal hay muchos mandatarios que se creen  superiores, se creen  dueño de la verdad, son arrogantes  y mentirosos; con el dinero compran  la voluntad  del individuo, el orgullo los ciega y cometen atrocidades  y piensan  que son eternos  que no tienen  rivalidad alguna. Pero la historia dice lo contrario, las torres más altas se vienen  abajo, a los intocables y malvados como Bin Laden les llega la hora y así sucesivamente le llegará la hora para quienes  maldicen el nombre de Dios, y se burlan  del más necesitado y se aprovechan de la ingenuidad del hombre sencillo.
También el Señor les tiene preparado un modesto recibimiento para aquellos que son cómplices y fieles servidores de los falsos líderes mundiales, que solo tienen  en sus mentes planes malignos y perversos para seguir oprimiendo a los millones de pobres que existen en  la tierra.
Los actuales  mandatarios del mundo deben actuar bajo las reglas cristianas, no deben olvidar jamás que Dios es el único poderoso y que nos enseñó, sobre todas las cosas, la humildad.
La bondad triunfa sobre el orgullo. <

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