Actualizado hace: 6 horas 11 minutos
José Mario Ruiz
Debemos salir del círculo vicioso

No sólo las adelantadas luces navideñas, sino también la revisión de contratos colectivos, anuncian la presencia del fin del año. Hoy, que estoy escribiendo este artículo, completo 17 años de servicio a esta Provincia, que la siento mía. Desde el principio he seguido con interés sus éxitos, problemas y aspiraciones. La aspiración más grande para Manabí, especialmente para Portoviejo, es la creación de fuentes de trabajo. El que éstas sean insuficientes es una de las raíces de los problemas de las instituciones de servicio a la ciudad y a la provincia.

Lunes 18 Diciembre 2006 | 20:19

Este ha sido mi tema preferido de conversación con los alcaldes anteriores, sin que en la sucesión de los mismos haya habido pasos notables hacia la solución. Peor aún, casi todo nuevo alcalde, presionado por la necesidad de los pobres, ha caído en la solución fácil, pero no creadora, de aumentar personal. He leído los documentos a mi alcance acerca de la problemática en el municipio de Portoviejo, actualizada por la revisión del contrato colectivo indefinido de trabajo, que rige las relaciones laborales entre la municipalidad y el Comité Central Único de los Trabajadores. Me he dado cuenta de que la realidad encierra un problema más grave de lo que conocía. No se puede ver la problemática sólo desde un punto de vista; hay que verla desde dos puntos. Como no hay salario o sueldo que alcance, es comprensible que cada año se pidan aumentos. Me llama la atención que hay 33 causas de aumento anual; cito algunas: décimo sexto sueldo, bonificaciones, aguinaldo, compensación de costo de vida, cargas familiares, estímulo económico por años de servicio, asistencia a seminarios, calamidad doméstica, ayuda para las oficinas de los sindicatos, etc. etc. Y toda conquista laboral es insuprimible! El cabildo de Portoviejo no sólo debe sumar los egresos por persona, sino multiplicarlos por 705 trabajadores, lo que significa que aproximadamente el 80 por ciento de los recursos debe ser destinado a remuneraciones y sólo el 20 por ciento a la atención de necesidades de la ciudad. Y pensar que el máximo permitido para gastos de operación es el 10 por ciento. Cuando llegue la esperada autonomía nos veremos forzados a emplear los recursos más creativamente. Esta es una razón más para no demorar la creación de nuevos puestos de trabajo. Las municipalidades, consejos provinciales y entidades autónomas en general, no son fuente de puestos de trabajo, sino, sobre todo, entidades de servicio. Sería ingenuo el esperar que lo que no se ha hecho en decenios se haga en una sola administración. Y no sería realista el esperar que una sola entidad solucione un problema estructural como la organización de la economía, organización que haga posible que todos coman el pan con el sudor de su frente. Los ciudadanos no podemos quedar indiferentes ante los dos extremos posibles: el uno convertir un municipio en dador de empleo; el otro, despedir a los trabajadores sin abrir nuevas posibilidades de trabajo productivo. Hemos de comenzar a abrir un espacio creador en entre estos extremos, convertidos en círculo vicioso El problema es de todos los vecinos.
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