Actualizado hace: 3 horas 14 minutos
Gonzalo Medina Calderón
Un “comunismo” de esperanza

El Comunismo, es una doctrina política creada por Marx y Engels a fines del siglo XIX con el fin de contrarrestar la desbocada e incontrolable voracidad del capitalismo de ese entonces, que era el que se vivía en el imperio anglosajón de ése entonces.

Jueves 14 Diciembre 2006 | 20:09

La vigencia de sus postulados es ya casi una utopía en el actual concepto político universal. En Cuba el único país comunista de nuestra América, a pesar del ingente beneficio recibido por su pueblo en educación y en salud, no se puede afirmar siendo veraz, que dicho pueblo ha logrado la felicidad colectiva. No se cubre con su ideología las necesidades básicas del ser humano, como el derecho a ser libres y con ello la vigencia de todas las libertades, que el comunismo no protege y peor estimula. El derecho a la propiedad privada que es intrínsico a la condición humana tomada en su entelequia vital, lo niega el comunismo. El sentir de naciones y gobiernos actuales en su casi totalidad tienden a la búsqueda del beneficio colectivo y bien común, en base de un neoliberalismo con inclinación al servicio social.. Este es el “comunismo” del que nos habla el presidente electo Rafael Correa Países como Inglaterra, España, Holanda, Bélgica, y en nuestra América: Chile, Uruguay, Brasil y Venezuela, tienen tendencias izquierdizantes, tomadas éstas como la ayuda al colectivo pobre en base de las ganancias de su capitalismo. La participación de las ganancias del capital en favor de los que sufren necesidades básicas, es el socialismo que proclama la misma Iglesia Católica, que no es comunismo. El pensamiento de Monseñor Leonidas Proaño, brillante prelado de la Iglesia Católica de décadas atrás, era socialista, no comunista. Monseñor Luna Tobar, con su ejemplo y pensamiento, manifestado a lo largo de toda su vida es esta doctrina, mas no comunismo. Por ello era disparatado y ridículo el Maccartismo criollo del candidato perderor Noboa. Falsa y tendenciosa fue la campaña de mentiras de quien sí es un capitalista a ultranza, en contra de su rival Rafael Correa, tildándolo de COMUNISTA. Las declaraciones de Correa, su pensamiento, su forma de juzgar en dignidad, su probable política ecuatoriana ante el coloso del Norte, en igual forma a como lo hacen sus mismos conciudadanos “demócratas”, no pueden identificarse con las de un Fidel Castro en potencia. Es un ser nuevo, no domesticable, que proclama libertad y dignidad. En su forma de presentarse y hablar nos da el aliciente de un discurso fresco, y esperanzador.
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