Actualizado hace: 13 minutos
EDITORIAL
La lección de la inmolación de Alfaro

Hoy se cumple el aniversario 99 del cruento y sanguinario holocausto, cuando desenfrenadas pasiones y ambiciones empujaron al acometimiento de una de las más vergonzantes acciones suscitadas en el país, como fue el asesinato, vil y canalla, del mejor ecuatoriano de todos los tiempos, el general José Eloy Alfaro Delgado.

Viernes 28 Enero 2011 | 00:00

Este ilustre mandatario, cuya calidad de estadística fuera reconocida por todos los gobiernos de América, fue inmolado por la envidia, el temor y la estulticia de sus enemigos, que veían en él la justicia y la reivindicación de los derechos que el pueblo ecuatoriano sentía conculcados por las oligarquías del país, precisamente contra las que Alfaro había luchado para lograr el cambio hacia una  verdadera libertad social.
Y es deber de los ecuatorianos recordar este pasaje doloroso de nuestra historia para resaltar los valores patrióticos por los que el “Viejo Luchador” - como también fuera llamado Alfaro – entregara su vida, en la obligación permanente de los ciudadanos por mantenerse siempre en alerta en defensa de los principios éticos, cívicos, morales y humanos, que constituyen los soportes para la libertad y la democracia.
Y para que el recuerdo del “general de las mil batallas” impulse constantemente a los ecuatorianos a ejercer su vocación republicana y a conservar, por sobre todas las cosas, la independencia ciudadana, en un país donde prevalezca el respeto a las libertades individuales, con un gobierno subordinado a la Constitución que manda la autonomía de los poderes o funciones que rigen al Estado para evitar el surgimiento de sentimientos o ideas totalitarias que deriven al mal uso del poder.
Esa es una de las mejores lecciones que hay que difundir.  <

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