Actualizado hace: 2 horas 11 minutos
MONTAJE EL CINE AL DÍA
ANITA

En la cinta argentina “Anita” todo, absolutamente todo, está ahí para conmovernos y tratar de hacernos llorar.

Lunes 03 Enero 2011 | 00:00

GéNERO: Comedia
ACTORES: Norma Aleandro, Leonor Manso, Alejandra Manzo, Peto Menahem.

 Empezando con la misma Anita (Alejandra Manzo), una chica con Síndrome de Down que tras la muerte de su madre (Norma Aleandro) en un atentado contra la comunidad judía, un caso de la vida real sucedido en 1994, queda huérfana y abandonada a su suerte en Buenos Aires. Como dice Charly García, otro argentino que sabe muy bien lo que es perderse, “por favor, lloren”.
 
Si fuese animada y en inglés, “Anita” vendría de Disney y estaría rompiendo corazones alrededor del mundo. Incluso cuando quiere ser dura y deprimente, la película se ablanda y termina cediendo a un impulso sentimental incontrolable. En su peregrinación urbana, Anita encuentra una serie de personajes secundarios rudos en apariencia pero que, al final, resultan tan nobles como una lechuga de supermercado. Primero, un fotógrafo alcohólico, intoxicado con problemas personales que entre vasos de whisky le dice, “los dos estamos perdidos”. Segundo, una familia asiática, dueña de una tienda de abarrotes de la cual Anita pretende sacar alimentos con el argumento más honesto de todos, “tengo hambre”. Y, tercero, Nori (Leonor Manso), una enfermera de barrio que lucha por no sucumbir ante los encantos de su inesperada huésped pero, obvio, se enamora de ella y empieza a tratarla como a su propia hija. Porque sí, Anita es encantadora, tiene la gracia de una criatura indefensa, la tierna ingenuidad de los que viven en su propio mundo y el humor puro de los que no quieren ser chistosos. En su primer papel, Alejandra Manzo, que fuera de cámaras tiene 36 años, logra lo que muchos actores se pasan una vida entera intentando: que la queramos y nos preocupemos genuinamente por ella. La decisión del director Marcos Carnevale de trabajar con alguien que sufre el Síndrome de down en carne propia fue arriesgada, pero vaya que valió la pena, Alejandra Manzo es lo mejor y lo más verdadero de una película que, de hecho, hubiese funcionado mejor con algo menos de cine y un poco más de realismo sucio. El mundo que plantea la cinta capaz sea demasiado bueno para ser verdad y por eso, de vez en cuando, uno mira la hora en el celular aunque no tenga el valor de levantarse e irse.  “Anita” confía demasiado en un argumento que en teoría nos obliga, moral mas no cinematográficamente, a estar de acuerdo con él y seguirlo donde vaya, pero la historia no da para tanto. Por suerte, hay un personaje al que fue un placer conocer.<         

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