Actualizado hace: 32 minutos
PERSONAJE
"La inseguridad debe enfrentarse en la familia"

En medio de cueros, tachuelas y tacos rotos se le pegó el oficio.

Domingo 02 Enero 2011 | 00:00

Geovanny Santana a los 13 años ya era parte de una zapatería.
Aprendió a ser zapatero viendo y escuchando al dueño de la zapatería, el maestro Estrella, uno de los primeros y mejores de Manta, resalta Santana.
Ahora, 30 años después,  en su propio local sigue cosechando clientes.
Más gente arregla zapatos, este negocio está en crecimiento, destaca.  
 
El Diario. ¿Hay quienes dicen que el oficio de ser zapatero está desapareciendo?

Geovanny Santana. Sí he escuchado que hay gente que dice que no tiene trabajo.
Todo depende de la calidad del trabajo que se realiza, en nuestro caso, Calzado Samper, cada vez tenemos más trabajo.

ED. ¿Cuál es el tipo de trabajo que más solicitan sus clientes?

G.S. Actualmente la mayoría de zapatos son chinos y traen muchas imperfecciones.
Esos trabajos son los que más se realizan.

ED. ¿Se dedica también a confeccionar zapatos?

G.S. Realmente no, porque no es rentable.
En mi caso sólo confecciono zapatillas de mujeres, pero por pedidos especiales de alguna cliente.

ED. ¿Le gustaría que alguno de sus hijos herede este trabajo?

G.S. Mi hijo y mi sobrino trabajan conmigo, pero sólo medio tiempo porque ellos se están preparando en la Universidad.
El estudio para ellos es la prioridad, para que tengan una profesión.
Yo egresé de ingeniería comercial y estoy realizando mi tesis para graduarme.

ED. ¿El inicio temprano en el trabajo es positivo o negativo para los adolescentes?

G.S. Es muy positivo, siempre y cuando el adolescente combine el estudio con ese trabajo temporal.
Ese trabajo optativo le permite al joven ir aprendiendo algo más, ser más responsable y aprender a administrar lo poco que gana.
Un adolescente sin hacer nada en casa, se va a las esquinas y llegan las amistades peligrosas que lo involucran en actos delictivos.
Los padres debemos estar más cerca de los hijos, enseñarles lo positivo.
La prevención y educación en la familia es lo más importante para que sean personas de bien.

ED. ¿Qué le falta a Manta para lograr un mejor desarrollo?

G.S. El problema es la inseguridad. Si las autoridades ahora no actúan, en cinco o 10 años más tendremos a Manta igual de insegura que algunas ciudades mexicanas, donde hay cinco y siete muertos por día.
Hemos perdido la seguridad, los delincuentes matan cada vez más y no tienen escrúpulo.

ED. ¿Cómo enfrentar tanta inseguridad?

G.S. Las autoridades y sus controles represivos ya no funcionan.
Se debe trabajar en la familia, en la comunidad.
Los dirigentes de barrios ya no deben pensar en obras, sino priorizar la realización de charlas para los jóvenes en cada barrio.
La juventud debe ser capacitada y trabajar desde allí en la prevención de la delincuencia.

ED. ¿Cuándo llegó a Manta y qué oportunidades le dio la ciudad?

G.S. Mis padres y mis hermanos nos venimos de Olmedo hace casi 30 años.
Desde que llegamos nuestro padre nos buscó opciones para que aprendamos algún oficio.
En Manta hemos logrado salir adelante, porque es una ciudad de oportunidades.

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