Actualizado hace: 3 horas 57 minutos
Xavier Valencia Z.
Aleccionadora visita
Xavier Valencia Z.

Como parte del proyecto sobre reducción de la vulnerabilidad por deslizamientos que lleva adelante la Ong. Italiana CISP en los cantones Sucre y San Vicente, conjuntamente con sus alcaldes y otros funcionarios ligados al sector salud y Defensa Civil, tuvimos la oportunidad de visitar los municipios de las ciudades del eje cafetero colombiano, Armenia, Pereira y Manizales. Dada la importancia del tema de riesgos, y considerando que nuevamente enfrentaremos la estación invernal sin mayores previsiones, comparto con ustedes algunas impresiones sobre esta aleccionadora visita.

Viernes 08 Diciembre 2006 | 20:17

Las ciudades mencionadas, además de ubicarse sobre el llamado cinturón de fuego del Pacífico, se asientan sobre una geografía totalmente irregular en las estribaciones de la cordillera de los Andes, configurando un escenario de riesgos para sus viviendas, que parecen estar colgadas sobre las fuertes pendientes de sus laderas. Luego de la Erupción del nevado del Ruiz, el terremoto de Armenia y los cotidianos deslizamientos, sus municipios han desarrollado un sinnúmero de programas y políticas públicas cuyo propósito fundamental no sólo ha sido enfrentar desastres, sino además, implementar planes de ordenamiento territorial que posibiliten el desarrollo de sus actividades socioeconómicas. Para el efecto, estos municipios han conformado un tejido social cuyos resultados se expresan en las coherentes relaciones interinstitucionales alcanzadas con las prefecturas y organismos internacionales, y en el fortalecimiento de las capacidades técnicas y humanas de sus departamentos, por supuesto, con una importante dosis de voluntad política y de gestión de sus Alcaldes. Sus mayores logros se evidencian en programas de reasentamientos habitacionales que involucran además de políticas de Estado una fuerte participación de beneficiarios, intentando disminuir la brecha entre ricos y pobres, a la cual, como cualquier pueblo de Sudamérica, no pueden escapar fácilmente. Reflexionando sobre problemas parecidos en Manabí, me preguntaba si no será que todavía no hemos tenido suficientes desastres para tomar en serio nuestro progreso, o talvez será que aquel empeño de algunos funcionarios y ciudadanos, de destruir la poquísima institucionalidad que tenemos, no nos deja pensar en el bien común. O si es que existe un eslabón perdido en nuestra conflictiva historia que nos impide reconocernos. Sin embargo, esta región colombiana, también tiene algo que los manabitas pregonamos a los cuatro vientos: el amor y apego a nuestra tierra. La diferencia es que ellos, pese a las adversidades, lo demuestran en hechos. Esperemos que quienes visitamos estos municipios contribuyamos a cambiar esta historia.
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