Actualizado hace: 6 horas 33 minutos
PORTOVIEJO
Tras caer de tres metros está en coma

La desgracia se respira en la pequeña casa donde habita Ángel Carmelo Ruiz Bravo, de 32 años de edad. La adversidad entró al seno de esta familia el 9 de junio, día en que Ángel cayó de tres metros mientras colocaba un cielo raso.

Jueves 30 Diciembre 2010 | 00:00

Llorando, sin poder contener las lágrimas, Carmen Marcillo, conviviente del herido, narra que la caída ocasionó fracturas en la cabeza de su marido, razón por la que fue sometido a una craneotomía, en la que le sacaron uno de los huesos parietales.

empeoró. La operación fue posible gracias a que el propietario de la casa donde trabajaba Ruiz es un médico, quien corrió con todos los gastos para que el accidentado fuera operado en la clínica San Antonio, dijo Marcillo.
Después de la intervención médica, Ángel, quien por diez años se había ganado la vida instalando cielo raso, estuvo estable durante dos meses.
Sin embargo, lo peor estaba por llegar. Una mañana, mientras el sol pegaba con fuerza en la humilde vivienda de construcción mixta, levantada en una pendiente, entre las calles César Chávez y San Rafael, donde vive el paciente junto a sus tres hijos, hijastro y su mujer, la invalidez llegó a su vida.
Desesperada al ver que su esposo no se movía, Carmen lo condujo al hospital, donde después de varios exámenes le indicaron que Ángel Ruiz tenía el cerebro infectado. La meningitis entró a tráves de una fístula y le ocasionó una parálisis permanente.
Por varios días el paciente estuvo asilado en el hospital Verdi Cevallos, hasta que los médicos le recomendaron a su cónyuge llevarlo a casa.
Carmen señaló que al dolor de ver a su marido en ese estado, se suma el hecho de que no cuenta con los recursos necesarios que requiere su enfermedad y la manutención de los cuatro niños y de ella misma.
“Nosotros vivimos con lo que nos obsequian los vecinos y familiares. Él necesita suero dextrosa, solución salínica, pañales, leche, un colchón especial, pues por permanecer mucho tiempo acostado en la espalda se le forman lepras”, manifestó la señora.
Los vecinos de esta familia, quienes contactaron a El Diario para que hiciera pública la noticia, comentaron que hay ocasiones en que los niños, de 9, 8, 7 y 5 años de edad, no comen. Ya no van a la escuela e incluso también comienzan a presentar problemas de salud típicos de la época invernal, indicaron.
Si alguien desea ayudar a Ángel y a su familia en este difícil momento, pueden hacerlo visitando la casa donde habitan o llamando al 099-159780.

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