Actualizado hace: 1 minuto
J. Maldonado F.
¿A QUÉ LE APOSTAMOS?

Tenemos que apostarle a algo. Eso es, dirigirnos hacia algún norte, para lo cual nos hace falta una brújula, que necesariamente es el proyecto de desarrollo a largo plazo que hasta ahora no hemos tenido o, si lo ha habido, se ha mantenido como un secreto muy bien guardado.

Miércoles 29 Diciembre 2010 | 00:00


Tenemos varios proyectos clave, o que pueden ser clave para asegurar ese desarrollo, siempre que sean considerados tales; la refinería del Pacífico es un macro proyecto cuya mayor virtud es generar puestos de trabajo en Manabí, y algún ahorro para el gobierno. El puerto de transferencia internacional de carga es otro, que se complementa con el proyecto de transporte intermodal Manta – Manaos y el aeropuerto intercontinental. El proyecto de red vial nueva que avanza complementa los anteriores.
Esos que son los mayores proyectos que podrían tener mayor incidencia, no dependen de la acción de los manabitas, porque todas las decisiones parten del gobierno nacional y responden a sus políticas correspondientes.
Hay un proyecto de forestación a cargo del Consejo Provincial que marcha al paso, cuando podría al menos trotar. Se menciona la posibilidad del desarrollo turístico, pero no hay un proyecto que estructure todos los valores aplicables y que proceden de las características naturales de Manabí, más los esfuerzos desarticulados del sector privado y algún esfuerzo gubernamental en torno al patrimonio arqueológico.
Las municipalidades tienen sus planes de desarrollo que tampoco generan la imagen objetivo del cantón, menos la de la provincia.
Podríamos también aprovechar las condiciones productivas para la agricultura y la ganadería, para la pesca y, posiblemente, para la minería.
Todos sabemos que debemos apuntar a unificar los esfuerzos que contribuyan al desarrollo social y económico de la provincia, pero sigue faltando la herramienta que genere acuerdos, coincidencias, que lime asperezas y reste importancia a la competencia que nunca debe obstaculizar el avance del desarrollo, porque hacerlo es negarse a sí misma la posibilidad de existencia.
La herramienta es una decisión consensuada para definir prioridades y la ruta a seguir, lo que quiere decir que alguien tiene que tomar la iniciativa y poner en términos de análisis esta necesidad, con el fin de que surja finalmente el acuerdo que haga posible el cumplimiento de las obligaciones de todos los actores.
Pero hay que comenzar, porque el ritmo de desarrollo espontáneo es lento y parcial, pues responde a los sectores que se encuentran en explotación mejor. Y hay algo más grave: cuando alguna razón reduce resultados en ese o esos campos, toda la provincia es afectada, porque no tiene soportes de sustitución. <
 

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