Actualizado hace: 1 hora 23 minutos
Vicente Mendoza Pavón
El fundamento de la crisis

Soltemos las amarras del pensamiento y permitámosle navegar en el inconmensurable espacio de la razón, de esa razón nutrida con el conocimiento necesario para adoptar decisiones coherentes con la verdad que se sustenta en hechos reales.

Martes 28 Diciembre 2010 | 00:00


Los imperialistas, los que defienden sus fortunas amasadas con las lágrimas, el desamparo y el hambre de millones de seres  humanos, nos quieren  “vender” la tesis del “determinismo genético”, consistente en creer que todas las características “biológicas, conductuales y aún sociales” se originan en los genes. Pretenden homologar la conducta animal  (lucha entre sí por la supervivencia, la comida, el agua, la presencia natural del “macho alfa”, que dirige a la manada y tiene  a su disposición a  todas las hembras, etc.) con la humana, desconociendo una esencial y suprema diferencia: la evolución cerebral, lo cual nos convierte en seres inteligentes, y, por ende, razonables. Y es esta  particularidad la que nos otorga la facultad de discernir y adoptar decisiones.
El Dr. César Paz y Miño, uno de los genetistas de mayor estatura científica en el país, al referirse a este tema sostiene que los 25.000 genes que posee el ser humano no son suficientes para explicar la inmensa gama de su comportamiento. “Los genes proporcionan  el sustrato del organismo humano, pero su cerebro  en interacción con el ambiente construye los comportamientos. En esta línea no es posible encontrar  el gen asesino, el gen aristócrata, el gen empresarial, el gen esclavo o el gen de la pobreza, como pretende hacernos creer el determinismo genético”. Delincuencia y pobreza no devienen de un origen genético, son el  producto  de una sociedad mal estructurada, de gobiernos inhumanos, corruptos, excluyentes que sólo han gobernado a favor de aquellos que poseen los poderes fáctico.
Esta disparatada corriente no podrá explicar “genéticamente” el por qué directivos de las empresas quebradas que generaron la crisis económica en EE.UU. (Merryll Linch, Citigroup Washintong mutual Lehman Brothers, etc) se habían fijado un sueldo de $17.000 la hora.
No compañero, no está mal escrito, se impusieron  sueldos de ¡diecisiete mil dólares la hora! Pero eso no es todo, después de dejar por los suelos a dichas instituciones, cada uno de ellos salió con bonos de retiro que llegaron  a los ¡cien millones de dólares! No tienes  por qué enojarte compañero, ahí no hay atraco, todo es obra del determinismo genético,  según los ideólogos del neo fascismo. La “inyección” de setecientos cincuenta mil millones de dólares a la bancocracia estadounidense por parte del gobierno norteamericano está saliendo de los bolsillos de los habitantes de ese país, salvataje bancario convertido en el supremo símbolo de la injusticia y la impunidad. El pobre, según esta legión de miserables, está destinado  genéticamente a seguir viviendo en la miseria.

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