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La marcha del catorce
La marcha del catorce
Por: Lenin Manuel Moreira Moreira

Martes 13 Julio 2010 | 00:00

La marcha, que surgirió y obviamente lidera el abogado Marcelo Farfán, rector de la Universidad Particular San Gregorio de Portoviejo, para el 14 de julio es política; debe serlo, si es que se acoge a la verdadera definición semántica e ideológica del vocablo política, porque ésta, entre sus acepciones, está el de interpretar los deberes y derechos del ciudadano, y esa convocatoria exhorta al portovejense a ese llamado cívico.

Lo que no puede ser es proselitista ni arista de muchas caras de partidos tradicionales, causantes de la secuela actual de la urbe y escenario ideal de una oposición ciega y recalcitrante contra el Gobierno central por enfocar un problema citadino que es responsabilidad pertinente del cabildo local, pero que por extensión involucra a los afectados que son los habitantes de la capital manabita, también corresponsales.
La situación de la ciudad de los Reales Tamarindos se la ha enfocado sólo en su aspecto institucional y gubernamental, cuando de hecho es humano y tiene un antecedente cultural, histórico y socio económico, cuyas características son similares a las demás urbes del país, dado que el problema, siendo local, es el reflejo de una causa macro que afecta a todo el Ecuador.
Con este corolario no se trata de acusar ni de absolver del juicio de la historia a los alcaldes y concejales, presentes y pretéritos, aunque fue -es- responsabilidad de ellos intervenir en elecciones para aquellas dignidades; pero algunos no contaron con la dinámica social y el avance científico para tratar la cosa pública en un presente que no lo vislumbraron con el cambio socio económico que les tocó transitar, y soslayaron que aquella villa bucólica y romántica inexorablemente se convertiría  en una ciudad cosmopolita con sus fortalezas y
debilidades.
Si la marcha no es contra el Gobierno es evidente que debe ser a favor del municipio, que considera es afectado por el porcentaje que el Estado debe otorgarle y que el primer mandatario expresó que en ese sentido se lo está atendiendo. Si el evento del 14 de julio es el  elevar la autoestima del ciudadano, ésta debe estar omnipresente como valor ético en cada  uno de los habitantes, cumpliendo con el pago predial al concejo y con las ordenanzas municipales; tener limpio el portal, sacar la basura antes de que pase el recolector, reconocer que el verdadero problema es la delincuencia y la ausencia de solidaridad de defender a quien es víctima del asalto, venciendo la medrosía ante la prohibición de portar un arma, porque  quien tiene "derecho" a usarla es el delincuente.
A la marcha hay que ir a apoyar a la ciudad con una profunda reflexión interna de saber si se es buen ciudadano al no necesitar de factores exógenos para levantar la autoestima, ésta es individual y debe ser colectiva para solidarizarse con las instituciones locales y hacer un frente efectivo y contundente con el  gravísimo problema, la delincuencia.

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