Actualizado hace: 4 horas 29 minutos
Producción
Cafetales se llenan de vida y dinamizan la economía

Emilia Cedeño coge café desde que tenía doce años y su rapidez en este tipo de actividad es superior a la de cualquier hombre; sin embargo, la paga que recibe es inferior a la de sus compañeros de jornada, porque simplemente la discriminación de sexos todavía está latente.

Lunes 12 Julio 2010 | 20:39

Desde las 07h00 que inicia su jornada hasta las 15h00, Emilia logra arrancar de las matas aproximadamente 120 libras de café, por lo que le pagan seis dólares diarios, mientras que los hombres ganan ocho dólares por la misma cantidad.
En San Plácido y en algunas otras zonas productivas de café se ha iniciado la cosecha de la pepa que proporciona una de las bebidas más universales y a las que se atribuye propiedades energizantes, como lo es el café.
Entre la espesa vegetación de las tabladas de San Plácido se escucha inusuales ruidos, risas, gritos y todo un torrente de energía, proveniente de los jornaleros que entre empinadas laderas tratan de cosechar la también conocida como pepa de oro.
En este tipo de actividad encontramos a Bélgica Cobeña, Alfonso Pincay, Ramón Párraga, quienes se encontraban levantando la cosecha en la propiedad de Williams Martillo, una finca con cinco hectáreas de café orgánico renovado.
Más adelante, en otra propiedad se encontraba Johnny Sánchez Macías, presidente de Ceprocafe, una organización que agrupa a 145 socios cafetaleros, quienes desde hace diez años vienen intentando vencer los obstáculos que han golpeado a los productores.
Sánchez sostiene que han dado pasos importantes en mantener una de las actividades en torno a la cual gira la economía de las familias de la zona, que es la producción de café. “Hemos renovado más de 700 hectáreas de café, estamos comercializando nuestro producto sin intermediarios, pero todavía nos resta por vencer un obstáculo muy grande que tiene que ver con la falta de selección del grano”, manifestó el dirigente, mientras más de seis personas se encontraban seleccionando el producto para el procesamiento, que se lo realiza en el centro de acopio de Ceprocafe, que tiene capacidad para almacenar hasta seis mil quintales.
La montaña en su totalidad huele a café. Ir por esta privilegiada campiña es encontrarse con gente hospitalaria y muy bebedora de la energizante infusión, bebida que por tradición se toma muy por la mañana y que si por algún motivo llegara a faltar se genera un malestar de padre y señor mío en aquella persona acostumbrada a tomarse su trago mañanero. Se dice que el dolor de cabeza es irresistible en quien no se toma ese trago mañanero.
Sin embargo, hasta para eso hay una cura, y es que a falta de una taza de café una hojita colocada en la frente funciona como medicina. “Una hoja de café en la frente puede quitarle el dolor de cabeza si salió de su casa sin el trago de café”, según manifista Mauricio Martillo Vélez, quien tiene muchas experiencias que contar en estos días en que se ha iniciado la cosecha en las tabladas de San Plácido.

El café estimula los negocios

La cosecha de café que se inicia en esta época del año es determinante no sólo en la economía rural, su impacto va más allá de los polos de producción.
Centenares de familias que viven durante todo el año de lo que producen sus fincas están por estos días “pipiteando” los cafetales, es decir recogiendo las primeras cerezas o pepas de café maduras, lo cual estimula muchas clases de negocios.
Por ejemplo, las ferias dominicales en cantones o zonas de tradición cafetalera como Junín, 24 de Mayo, Jipijapa, San Plácido, Santa Ana y Jama, adquieren un mayor movimiento, ya que los dueños de las fincas tienen que aprovisionarse de víveres para alimentar a los jornaleros que emplean en la recolección del grano.
Por estos días las fiestas también adquieren gran importancia en las zonas montañosas donde pernoctan los “cogedores” o recolectores de café. Los organizadores de bailes populares tienen su propia programación para conseguir que los jornaleros se queden bailando o bebiendo y gastando lo ganado durante una semana de extenuante actividad que se inicia con la luz del alba y se prolonga hasta el ocaso.
Las fiestas patronales o cívicas de algunos cantones como Rocafuerte, El Carmen, Chone y Olmedo también adquieren una dinámica interesante, puesto que mucha de la gente que migra o se interna en las fincas es originaria de esos cantones y regresan a sus pueblos cargados con el dinero que ganaron cogiendo café, y con la firme convicción de disfrutar lo que tanto les costó ganarse comprando ropa o algún bien que les quede de recuerdo del trabajo.
La “pipiteada”  como en el argot popular se conoce a la primera recolección de café pepa a pepa, se inició hace un par de semanas y alcanzará su pico máximo en la segunda semana de este mes, que es cuando el grano adquiere la madurez o “punto cereza”.
Por lo general la cosecha de café se extiende tres meses.
Este año hay buena expectativa en torno a la cosecha, porque se están viendo los resultados de los programas de renovación de cultivos que desde hace algunos años viene desarrollándose en la provincia bajo la dirección de Cofenac y de otros organismos no
gubernamentales.

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
  • ¿Qué te pareció la noticia?
  • Buena
  • Regular
  • Mala