Actualizado hace: 9 horas 36 minutos
Vía El Carmen-Flavio Alfaro
Padre e hijo mueren en accidente

Silvio Rubén Casa Toapanta (40) y su hijo Rubén Darío Casa Toapanta (16) murieron trágicamente la mañana de ayer martes cuando el camión en el que transportaban pañales desechables desde Quito a Portoviejo y Manta cayó a un precipicio de aproximadamente 300 metros.

Martes 06 Julio 2010 | 21:12

El fatal accidente se produjo en circunstancias aún por establecerse pasadas las 06h30 en el sector La Crespa, de la vía que comunica a El Carmen con Flavio Alfaro; lo cierto es que el camión marca Hino FD, tipo furgón, de placas PSG 239, estaba bajando La Crespa y en vez de tomar una curva a la derecha se fue de largo a la izquierda y luego que saltó la baranda de seguridad tropezó con una peña y cayó al abismo, aproximadamente 300 metros abajo, para terminar destrozado.
Rescataron los cuerpos
Como el barranco está compuesto por puro peñasco el carro se fue destruyendo en la caída y dejando esparcida la mercadería. Incluso a mitad del camino y en un descanso del abismo quedaron los cuerpos de Silvio Rubén Casa y de su hijo, quienes murieron en el acto, producto de los golpes sufridos en su humanidad y particularmente en la cabeza. Lo que quedaba del carro siguió su recorrido y más abajo quedó el chasis y motor por un lado y la cabina por otro.
El momento en que la Policía acantonada en La Crespa fue avisada del accidente, se trasladó al lugar y como el acceso era difícil se tuvo que pedir ayuda a los rescatistas del Cuerpo de Bomberos de El Carmen, quienes debieron sortear obstáculos por más de dos horas para extraer los cadáveres, con el apoyo de sogas.
Era un comerciante

Pasado el mediodía, llegaron a El Carmen los familiares de las dos personas fallecidas y luego que se les practicó la autopsia a los cadáveres fueron llevados a Latacunga, de donde eran oriundos.
Según manifestaron los dolientes, Silvio Rubén Casa Toapanta recorría varios lugares del país distribuyendo pañales desechables de la marca Panolini y la tarde del lunes salió de Quito con dirección a Portoviejo, durante la noche descansó en Santo Domingo de los Tsáchilas, de donde continuó el viaje en horas del amanecer, sin imaginarse que una hora después moriría trágicamente junto al mayor de sus cuatro hijos, Rubén Darío, quien aprovechó que había salido de vacaciones en el colegio donde estudiaba para acompañar a su progenitor en el viaje que lamentablemente no tuvo retorno para ambos.

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