Actualizado hace: 2 horas 35 minutos
SECUELA
Aún es víctima del gas amoníaco

Han transcurrido casi dos años de la tragedia del Andrea F., barco pesquero en donde se presentó una fuga del temible gas amoníaco y que dejó como saldo siete personas fallecidas.

Lunes 28 Junio 2010 | 00:00



El hecho ocurrió el 19 de noviembre del 2008 en el muelle pesquero del puerto, pero Luis Alberto Pico Delgado, de 32 años de edad, todavía sufre las secuelas de los efectos del gas, de hecho, no puede trabajar normalmente, pese a que es un hombre joven.
Sentado en una banca frente a su casa, ubicada en el barrio Santa Martha, Pico  hizo una remembranza de la tragedia.
Él recuerda que era la primera vez que trabajaba en el muelle descargando pescado; le habían contado lo peligroso que era el gas amoníaco, pero nunca le explicaron qué debía hacer si se producía una fuga.

Vio la muerte
“Estábamos almorzando, y cuando terminé de hacerlo mi jefe me dijo que suba a continuar mi labor; era justo en el sitio donde el gas se escapó, por eso pude ver que algunos de mis compañeros caían al suelo gritando porque sentían que se quemaban, lo mismo me pasó a mí, pero fue en ese momento que quedé inconsciente, y cuando desperté estaba en el hospital”, narra Pico.
Dijo que cuando volvió en sí y le costaba trabajo recordar lo que había pasado; tenía fuertes dolores en el estómago y en la cabeza, y prácticamente no podía ver.
Pico cree que pese a que estaba cerca del sitio en donde se produjo el escape  del gas amoníaco, se salvó porque estaba bastante protegido.
"Tenía puesto una pantaloneta y encima un calentador, además me había puesto dos buzos y había cubierto mi cara con una camiseta; sino hubiese sido así, hubiera muerto a los pcoos minutos, como les ocurrió a otros compañeros", precisó.

Secuelas
Su estado de salud era muy grave, por ello fue trasladado a la clínica del Sol, donde permaneció 12 días luchando contra la muerte. Finalmente logró sobrevivir.
“Este accidente me cambió la vida negativamente, porque ahora continúo sintiéndome mal; cuando como me arde el estómago y los dolores de cabeza no cesan”, se lamenta Pico.
El estado delicado de su estómago lo obliga a consumir alimentos con una dieta especial.
Añadió que ya no puede hacer trabajos duros porque no tiene fuerzas, debido que se cansa rápidamente.
“Casi no puedo ganarme la vida para mantener a mi esposa y a mis tres hijos; me dieron 15 mil dólares de indemnización, pero ese dinero se agotó y ya no tengo los medios suficientes para hacerme revisar de los médicos. La cosa se complica, porque los medicamentos que requiero son muy caros”, agregó.
Luis Alberto no se siente muy bien, pero agradece a Dios que está con vida.

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