Actualizado hace: 27 minutos
Crónica
Carro lo atropella y por poco pierde la vida

A diario conduce la vida de decenas de personas. Pero la suya fue conducida por la magia de Dios, pues asegura que el Todopoderoso le dio una segunda oportunidad de vivir.

Jueves 17 Junio 2010 | 00:00



Es así como Eddy Cedeño Carranza, chofer de un bus de la cooperativa Ciudad del Valle, cuenta su historia haciendo lo que hace 14 años realiza, manejar un bus.
Recuerda que hace dos años, para ser exactos, un sábado 12 de enero, a las 10h00, estaba dándole mantenimiento a un bus.
Cuenta que junto con un ayudante estaban en la parte lateral del carro, por la puerta del chofer.
"Le dije al muchacho que se subiera al carro y en cuestión de segundos un auto, que hasta ahora no sé de dónde salió, me atropelló", recuerda.
Producto del golpe, su pierna derecha quedó destrozada, tuvo fracturas en su mano y golpes en todo el cuerpo, nunca perdió el conocimiento.
Dice que un amigo lo llevó al hospital. La entrevista se interrumpe por unos minutos, ya que estábamos en la parada de buses de la fundación Oswaldo Loor, donde cuatro personas subieron al bus.
El carro arrancó y él siguió su relato.
"Después del hospital me llevaron a una clínica, donde me operaron y estuve internado cerca de 28 días", relata.
Explica que la recuperación no fue fácil.
"Tengo mucho que agradecer a mis padres Bella y Nery, ya que su ayuda fue importante para mi recuperación, no sé qué habría sido de mi vida sin ellos", comenta.
El bus estaba por llegar a la parada de la calle Rocafuerte y avenida Guayaquil, y Jorge Pillasagua, fotógrafo de El Diario, tomó su cámara y empezó a trabajar, Eddy, con una enorme sonrisa dibujada en su rostro, siguió relatanto.
"Tenía sangre en los pulmones y me quiso dar un paro cardiaco, casi me voy...", dijo.
Nunca supe quién fue, lo importante es que estoy con vida, exclama.
De repente su memoria se trasladó hace 4 años.
Cuenta que estaba en un bar   llamado 7 Puñaladas, en la ciudadela San Alejo, cuando de repente dos hombres, en aparente estado de embriaguez, comenzaron a agredir a todas las personas que estaban en el lugar, incluso al dueño.
Eddy recibió dos puñaladas en la espalda, pero gracias a Dios no fueron de gravedad.
El bus se detuvo, estábamos en las calles Rocafuerte y 9 de Octubre y la entrevista había terminado. Los periodistas bajaron del bus y Eddy suguió su camino, con las mismas ganas y fuerzas de hace 14 años, porque sabe que la responsabilidad es muy grande.
 

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