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Entrevista exclusiva
César Fernández: “Soy el mismo de siempre”

Tras haber salido de una etapa gris de su vida, busca nuevos horizontes. Dice ser el mismo de toda la vida. Habló de sus errores, de sus verdaderos amigos, de la familia y de lo duro que fue permanecer varios años en una celda del penal García Moreno de Quito, sentenciado por narcotráfico.

Miércoles 12 Mayo 2010 | 20:54

Soltó algunas lágrimas pero mostró la misma fuerza de siempre para seguir con sus planes de vida.
Es César Fernández Cevallos, ex gobernador de Manabí, quien accediera a exteriorizar algunos de sus sentimientos en diálogo exclusivo para El Diario.
•    El Diario. ¿Al recuperar su libertad, qué fue lo primero que hizo?
•    César Fernández. Agradecerle a Dios por haberme permitido salir con vida de la cárcel. Abracé a mis hijas, que por cierto estuvieron todas, incluso una nieta que había llegado de EE UU. Fue impresionante, algo que no lo olvidaré nunca (se detuvo un momento mientras secaba algunas lágrimas), fuimos a una iglesia para dar gracias, no sólo por salir en libertad, sino por salir ileso. 
•    ED. ¿Cuál va a ser el rumbo de su vida ahora?
•    CF. Haré lo que he hecho toda la vida, crear empresas y darle trabajo a la gente. Ya estoy pensando en vender algunas propiedades, más de las que ya he vendido, para emprender en dos proyectos. Uno se relaciona con la pesca industrial y el otro con la agricutura. En estos momentos no me detendré a pensar en el Gobierno y las condiciones del país. Jamás he meditado en ello, en lo único que he pensado es generar recursos y fuentes de trabajo.
•    ED.¿Cómo encontró a su ciudad, Portoviejo? ¿Ya la recorrió?

•    CF. Sí, ya recorrí la ciudad y me ha sorprendido gratamente, porque más allá de los problemas en la obra pública, he notado confianza en los empresarios. Veo que se construye un nuevo centro comercial y muchas urbanizaciones, y eso es muy bueno. Al alcalde hay que darle un poco más de tiempo. Manta sí me ha sorprendido. Allá si se nota la obra pública.
•    ED. A los amigos se los ve en los momentos difíciles. ¿Puede usted decir ahora que tiene amigos?
•    CF. Los amigos se cuentan con los dedos de una mano. Estas situaciones a uno le permiten identificar a los verdaderos amigos, porque a ellos se los encuentra en el hospital, en el cementerio y en la cárcel. Hay amigos por interés y amigos por necesidad...
•    ED.¿Guarda rencor?
•    CF. A nadie. Todo se lo dejo a Dios.
•    ED.¿Ni a la justicia ecuatoriana?
•    CF. Ni a la justicia, porque simplemente cumple su papel. Al contrario, en el tema policial, siempre he dicho que hay que apoyarla y respaldarla, porque mal con ellos, peor sin ellos.
•    ED.¿Cómo está su vida espiritual. Siente paz?
•    CF. Si estoy en paz. Estoy con Dios. Mire, yo creo que no he pasado más momentos difíciles que los de abril del 2004. Ahí aprendí a sobrellevar las cosas.
•    ED.¿Qué sucedió?
•    CF. Hubo un gran motín... varios muertos... fui secuestrado dos veces... primero por un grupo que quería dinero... y segundo cuando me llevaron una grabadora para que dijera que yo había aportado económicamente en la campaña de Lucio (Gutiérrez)... Ahí me golpearon y tuve que ser internado en una clínica por dos meses...luego por seguridad fui llevado a otro centro donde permanecí ocho meses...
•    ED.¿Y cuál fue su relación con Lucio
•    CF. Nunca fui amigo de Lucio, participé en la campaña con mi contingente humano..., él fue presidente y hasta ahí nomás. Posteriormente, cuando él cayó preso en la misma cárcel, hablamos, lo invité a comer varias veces, porque los seis años cociné para mí todos los días, no porque la comida era mala en la cárcel, sino hasta por seguridad.
•    ED.¿Qué hizo durante estos seis años?
•    CF. Tomé cursos de empresas, de creación de proyectos, de contabilidad, hasta de cocina. Además fui nombrado caporal del pabellón en el que estaba y eso me llevaba a realizar gestiones en beneficio de los privados de la libertad.
•    ED.¿Cómo era un día suyo en la cárcel?
•    CF. Bueno, primero me cepillaba. Luego preparaba el desayuno para mí y mis amigos con quienes compartí todos los desayunos y almuerzos desde el primer día hasta el último. Luego caminaba un rato en el patio y posteriormente subía para preparar el almuerzo para mí y mis amigos. En la tarde me dedicaba a ver televisión, leer todos los periódicos, hasta de los de Manabí, y rezar.
•    ED.¿Esas personas que comían con usted seguirán siendo sus amigos?
•    CF. Sí, yo creo que ellos seguirán siendo mis amigos.
•    ED.¿Va hacer algo por ellos?
•    CF. No sólo por ellos, sino por todos los presos de esa cárcel, y por qué no, de todas las cárceles del país.
•    ED.¿Qué piensa hacer?
•    CF. Hay muchos internos que han cumplido su condena y por alguna u otra razón no han gestionado su libertad. Estoy pensando crear un departamento jurídico gratuito en Portoviejo para que se encargue de ello.
•    ED.¿Qué es lo que más va a recordar de su permanencia en el García Moreno?
•    CF. Justamente lo que le decía anteriormente. Que existen muchos privados de la libertad que cumplieron su condena y no han podido salir. Y que hay que hacer algo por ellos.
•    ED.¿Qué fue lo que más extrañó?
•    CF. A mi familia, no a los amigos, a mi familia... (hace otro paréntesis porque vuelve a quebrársele la voz...)
•    ED.¿Ha cambiado en algo César Fernández?
No he cambiado en nada. Creo que sigo siendo el mismo, pues conservo las ganas de seguir sirviendo a la gente. Sé que he cometido mis errores, pero así mismo sé que tengo virtudes.
• ED.¿Se siente seguro ahora?
• CF. No siento ninguna inseguridad, al menos en mi caso, pero en general creo que todos los ecuatorianos nos sentimos inseguros.

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