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Tema del Día
La visita de inmigrantes que se espera cada año

Cuando se bajó del avión en el aeropuerto Eloy Alfaro, lo primero que hizo Fernando Santana Santana fue buscar a su familia que lo esperaba fuera de la terminal aérea.

Martes 29 Diciembre 2009 | 20:18

Allí abrazó fuertemente a tres de sus hijos, a su esposa Gricelda Velásquez y los demás familiares que lo esperaban.
Santana, oriundo de la parroquia La Pila de Montecristi, vive desde hace ocho años en Estados Unidos.  Ayer volvió a pisar su tierra natal. Pasará dos meses en compañía de sus familiares.
“Es un orgullo regresar a mi país”, dijo este manabita que administra una base de taxis en el país norteamericano.
Mercedes Alonso, habitante del sitio El Arroyo de Montecristi, está radicada desde hace más de 15 años en Venezuela. También llegó a la provincia a celebrar las festividades de fin de año con su familia.
No regresaba con regularidad porque estaba sin documentos de residencia en Venezuela. La ausencia la acongojaba, sobre todo por estas fechas. “Es muy triste pasar la Navidad y el fin de año lejos de su familia”, dijo esta mujer que se dedica a planchar ropa en una empresa de confecciones.
Otro que llegó desde España hasta Jaramijó para pasar con su familia este 31 de diciembre fue Simón Arcentales. En Europa quedaron sus cuatro hermanos que no pudieron regresar al país. Por estos días su padre, Servio Arcentales, se conforma con que lo llamen horas o minutos antes desde Barcelona, España, para recibir un saludo de felicidad.
Ida Vélez, quien vivió en Estados Unidos por más de 15 años, recordó que durante ese tiempo sintió mucha nostalgia al pasar la Navidad y el fin de año lejos de sus 6 hijos. “Me sentía aliviada al escuchar su voz horas antes del comienzo de un nuevo año”, dijo la mujer.
La alcaldesa de Jaramijó, Doris López Alonso, siente nostalgia los últimos días del año, con sólo escuchar la voz de sus hijas Elvia y Victoria y su nieto Jhon, para desearle un feliz año nuevo.
En el país
La nostalgia no afecta sólo a los que viven en el extranjero. Ferny Mero Mero, portovejense de 43 años, de profesión abogado y residente en Quito hace 24 años, reseña que desde que llegó a estudiar en Quito acostumbró siempre regresar a su natal Portoviejo, especialmente en fiestas navideñas y por fin de año.
“Ahora es difícil, por la situación económica, pero sobre todo por la inseguridad imperante en el país”, expresa y señala que son inolvidables los momentos de alegría que compartió junto a sus padres y hermanos. La comida y los paisajes manabitas son los elementos que más evoca de su patria chica.

 

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