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Nacionales
Devoción y tradición durante el Pase del Niño en Cuenca

Rosa Elena Farfán, de 68 años de edad, fue una de las primeras devotas del Niño Viajero en llegar al Corazón de Jesús, el barrio donde la imagen inicia el recorrido, conocido como el Pase del Niño Viajero, desde hace 42 años.

Viernes 25 Diciembre 2009 | 11:56

Farfán se dirigió a la imagen, que iba en manos de Mauro Pazmiño, jefe de la Tercera División de Ejército Tarqui, y sin reparos dijo: “Niñito bonito, tú que todo lo puedes, haz que mi hija reflexione sobre la actitud de echar de la casa a su hermano menor; quién sabe dónde estará y si estará chumadito”.
Luego besó las vestiduras nuevas de la imagen, blancas con capa dorada, que cada año donan los priostes mayores
Varias personas quisieron seguir el ejemplo de Farfán, pero fueron impedidas por un centenar de policías que custodiaba la imagen.
Vestidos de ángeles llegaron los estudiantes de la escuela Arzobispo Serrano Aguilar, que también custodiaron la urna donde descansó la efigie religiosa, mientras los carros alegóricos de priostes llegados de varios sectores de las provincias de Azuay y Cañar desfilaban desde la Feria Libre, a 5 kilómetros del Centro Histórico, hasta la Catedral.
Como todos los años José Paucar, de 72 años de edad, fue uno de los primeros devotos. Llegó desde la parroquia Baños con sus nietos, María Fernanda López y José Francisco Pérez. La niña que representó a la Virgen María iba en burro, mientras que su primo, vestido como San José, intentaba que el animal se mueva.
“Los pases del Niño se hacen en los barrios desde que tengo uso de razón; mi mamita me disfrazaba unos años de cholo, otros de mayoral o de negro danza, que eran las ropas más baratas, porque las de la Virgen y San José eran inalcanzables”, advierte Paucar.
Con los carros alegóricos con motivos bíblicos que presentó cada facultad de la Universidad Católica de Cuenca desfilaron también otros con  temas menos religiosos, como los de la familia Chicaiza, del cantón Girón, que llegaron con doce niños vestidos de españoles y mariachis, quienes renegaban de la temperatura que hasta antes del mediodía alcanzó los 28 grados centígrados.
“La devoción es grande, el Niñito es milagroso; ¿qué más milagro que darnos la salud y a nuestros hijos que se encuentran fuera del país?”, dijo Jaime Chicaiza, quien aseguró que antes de viajar ilegalmente a EE.UU., sus dos vástagos le ofrecieron a la imagen llevar a sus hijos todos los años al Pase del Niño Viajero.
Otros cumplen con una tradición, como Carmen Aguiza, de la parroquia Totoracocha, quien vistió de ángel a hijo de 11 meses, lo puso en el coche y desfiló las más de dos horas que le tomó salir desde el Corazón de Jesús hasta la Catedral.
Más datos: Religiosa
Historia

Según la publicación El Pase del Niño Viajero, de Susana González, el nombre de la imagen se originó porque esta, trabajada en el año 1823, se llevó hace más de cuarenta años desde Cuenca a visitar a los lugares santos y recibió la bendición del Papa de ese entonces.
Retorno
Cuando regresó en 1961, el pueblo devoto y en especial Josefa Heredia, mantenedora por muchos años del pase del 24 de diciembre que se realizaba en varias iglesias (La Merced, El Cenáculo, María Auxiliadora y especialmente con el Niño del Hospital), exclamó al ver la escultura: “¡Ya llegó el viajero!”.
Cuidado
La imagen es cuidada por religiosas del monasterio del Carmen de la Asunción, como fue la última voluntad de monseñor Miguel Cordero Crespo, propietario de la imagen hasta 1986.

Fuente: El Universo

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