Actualizado hace: 2 horas 24 minutos
Ricardo Trotti
Obama, padres y debate

La salud y la educación por lo general son temas independientes en las políticas de gobierno de Estados Unidos, pero esta semana estuvieron estrechamente vinculadas por los encendidos mensajes del presidente Barack Obama ante el Congreso y las escuelas.

Martes 15 Septiembre 2009 | 20:21

Muchos padres de familia y distritos escolares, exacerbados por activistas conservadores, se opusieron a que los estudiantes escucharan el mensaje con el que Obama inauguraría el ciclo lectivo. Temían que manipulara la tribuna escolar para arengar sobre las ideas liberales y “socialistas” que el presidente promueve en la reforma del sistema de salud. Más allá de que uno comparta o no las ideas de Obama, el discurso terminó siendo aleccionador y motivador para un país cuya educación está en crisis, si se considera que a nivel de secundaria la deserción escolar alcanza a un 30 por ciento, lo cual se dispara hasta un 50 por ciento en las grandes ciudades por la incidencia de las poblaciones negra e hispana. “Si abandonan la escuela, no se están abandonando a sí mismos, sino a su país”, dijo Obama, empoderando a los estudiantes a ser responsables del destino común, una versión actual de aquella arenga del presidente John Kennedy: “no preguntes lo que tu país puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por el país”. A pesar de la preocupación exacerbada de que Obama pudiera “ideologizar” la educación casi comparándolo a Fidel Castro y Hugo Chávez, posición que la prensa criticó y tomó en sorna, también es importante ver que el sistema tiene en cuenta las decisiones de los padres y motiva a través de asociaciones con los maestros, que sus opiniones se conviertan en acción cuando se debate sobre los presupuestos, el currículo y la calidad de la enseñanza. Esta consideración a la participación desacredita aún más la actitud de no haber permitido a los estudiantes escuchar a Obama. Se desaprovechó utilizar sus palabras para debatir, pensar, establecer objetivos educativos que sirvieran al sistema y a los alumnos para atacar la deserción escolar y mejorar la calidad de la enseñanza, dos prioridades insoslayables y en crisis, que tienen una directa relación con el bienestar y la salud del país. Las estadísticas demuestran esa estrecha vinculación. Según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, aquellas personas que poseen un diploma de escuela secundaria tienen mejores condiciones para alcanzar un buen nivel de vida, son afectadas menos por desempleo y por ende su incidencia en el costo de los beneficios del sistema social es menor, además de que en su vida productiva, sus ingresos superan en 200 mil dólares a los de quienes no se graduaron. Pero el dato más relevante de esa simbiosis entre salud y educación, que quedó relacionado en los dos mensajes de Obama, es que según un estudio de la facultad de Educación de la Universidad de Columbia, quien obtiene un diploma de escuela secundaria tiene una expectativa mayor de vida de nueve años por sobre quien no lo tiene.
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