Actualizado hace: 2 horas 10 minutos
J. Maldonado F.
El tráfico

Los atascamientos del tráfico se han vuelto comunes en todas las ciudades, salvo las que tomaron a tiempo previsiones que dispersan la circulación de vehículos y la demanda de servicios.

Miércoles 20 Mayo 2009 | 22:13

Y Portoviejo no es la excepción. A determinadas horas del día se requiere una gran dosis de paciencia para conducir un vehículo y, sus ocupantes, consumirían menos tiempo si caminan a su destino cercano. Y, como en todas partes, el problema se encuentra en los hábitos de las personas, en su forma de enfrentar las actividades de la vida, además de la proliferación de triciclos y bicicletas circulando al margen de toda norma. La fluidez del tráfico, entonces, se encuentra en conseguir algunas metas que podríamos enumerar: - Un control especial a los triciclos, cuyos conductores deben recibir capacitación que les habitúe a cumplir las normas de tránsito y a mantener un espíritu de cooperación. - Igual control sobre la circulación de bicicletas y motocicletas, cuyos conductores requieren más capacitación porque son quienes menos responsabilidad muestran cuando actúan en las calles. - Normar el estacionamiento de vehículos, prohibiéndolo en las calles, en todas las calles de mayor demanda, a fin de dejarlas totalmente para acoger a los vehículos que se encuentran en circulación. Para aplicar esta última norma, se deberá crear alternativas de estacionamiento; se ha dado el primer paso al estimular a quienes tienen solares vacíos en lugares adecuados, para que los conviertan en playas de estacionamiento; valdría la pena planificar la construcción de edificios de estacionamiento en los lugares de mayor demanda. En el camino se debe aplicar una intensa campaña de concienciación de la ciudadanía en busca de conseguir cambios de conducta en torno al uso racional del vehículo propio. Si su propietario va a permanecer cuatro o más horas en su sitio de trabajo, no es racional que vaya en su automóvil y que lo deje estacionado en la calle cercana todo ese tiempo. Más útil es que alguien de la familia lo lleve y traiga o simplemente utilizar el transporte público y dejar el auto para los fines de semana y para los viajes largos. Bien haría la Municipalidad en planificar un programa consistente que se desarrolle de manera continua y permanente en la búsqueda de soluciones a los problemas del tráfico urbano; si se los deja a la buena de Dios, las soluciones en el futuro serán mucho más difíciles y costosas. El inicio de una nueva administración municipal puede ser la oportunidad para actuar en ese sentido y desarrollar acciones con objetivos específicos y hasta con responsables específicos que den cuenta periódicamente del avance de la gestión encomendada. Sin duda, la mejor de las medidas sería el cambio de actitud de los propietarios de los vehículos, porque por más espacio que haya disponible, si no hay orden y respeto, de nada servirán las normas que se implementen. Pero ese cambio necesita mucho tiempo; hasta entonces, hay que hacer…
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