Actualizado hace: 8 minutos
Childerico Cevallos | E-mail: chcevallos@eldiario.com.ec
La regionalización no es de imposición

Desde el año anterior, la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades) ha difundido un mapa conteniendo lo que llama regionalización del país para “una mejor administración del Sistema Nacional de Planificación”, que divide al Ecuador en siete regiones, cada una constituida por dos o cuatro provincias unidas al sabor de la burocracia del Ejecutivo.

Domingo 17 Mayo 2009 | 21:41

Burocracia del Ejecutivo que no ha escatimado esfuerzos para tratar de inducir al ecuatoriano la idea que es la mejor manera de reorganizar la gestión de la Función Ejecutiva y que éste, supuestamente, pueda prestar atención eficiente y efectiva a toda la nación, terminando con la discriminación que afecta a la mayoría de las provincias del país. Provincias del país que se encuentran confundidas y que deberían ser informadas, con claridad meridiana, que la regionalización adoptada concierne únicamente al manejo de las entidades públicas de desarrollo y que no constituyen ningún mando imperativo para geográficamente unirse tal como consta en la división elaborada. División elaborada para que la Senplades pueda “… organizarse de manera regional a través de subsecretarías desconcentradas cuya misión será gestionar la planificación regional…”, según el Art. 5 del decreto presidencial 878 que estableció el Sistema Nacional de Planificación. Sistema Nacional de Planificación que, de acuerdo a la disposición transitoria del decreto, tenía un año para lograr que las entidades del Estado se organicen administrativa y territorialmente que se adecuen a las siete regiones anunciadas. Regiones anunciadas, cuyas sedes - definidas recientemente, fuera del año fijado en el decreto, pues terminó en enero terminó el plazo- mayoritariamente están en una capital provincial, con excepción de Manabí, donde el gobierno escogió a Montecristi , menospreciando el potencial político administrativo de Portoviejo, como capital, por justificar la inversión realizada en Ciudad Alfaro, según dejara entrever el gobernador al minimizara las quejas de los empleados que sufren las consecuencias del atropellado traslado Montecristi. Montecristi, cuyos habitantes, aun entusiasmados por la novedad, no se dan cuenta que el destino correcto de Ciudad Alfaro es el ser potencia turística, cultural, lugar de citas científicas, históricas, internacionales, de actos educativos que se ajusten al homenaje inmortal a la memoria del gran general Eloy Alfaro, en cuyo nombre y memoria se edificó el lugar y donde debería estar la función Legislativa como verdadero homenaje al viejo luchador. Viejo luchador que, seguro estamos se avergonzó cuando quintacolumnistas manabitas boicotearon la marcha de entrega del Acta de Manabí a la Asamblea Constituyente, así como lo debe estar ahora que se trata de dividir a Manabí internamente y se aplica medidas subliminales, como la regionalización de Senplades, para unirla a otras provincias bajo la presión de intereses extraños que osadamente intentan guiar la voluntad popular.
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