Actualizado hace: 58 minutos
Childerico Cevallos | E-mail: chcevallos@eldiario.com.ec
La prensa libre es el reflejo de la dignidad de los pueblos
Childerico Cevallos | E-mail: chcevallos@eldiario.com.ec

Como representantes genuinos de la libertad de expresión y de opinión, los medios de comunicación social se han convertido en los portaestandartes de las inquietudes ciudadanas expresadas en editoriales, comentarios, noticias o en las comunes informaciones que a diario se publican a través de los periódicos o sistemas electrónicos para conocimiento de la colectividad.

Domingo 03 Mayo 2009 | 21:08

Colectividad que, al sentir la necesidad de contribuir a la vigilancia y al control social, acuden a ejercer su derecho a la libertad de prensa cuando tienen “una idea que sembrar o una verdad que difundir”, para buscar la justicia que no encuentra en los tribunales, para prevenir atentados contra la seguridad de la sociedad o para resaltar acciones positivas que hay que relievar en procura del bienestar común. Bienestar común que, saben, se logra con mayor eficiencia al ser compartidas masivamente las ideas a través de la prensa escrita, la radio, la televisión, los periódicos electrónicos y los medios alternativos, lográndose resultados positivos y, en algunos casos, abrumadores. Abrumadores porque la correspondencia llega a ser tal que los directivos de los medios recurren a editar las colaboraciones cuando éstas llegan en cantidad mayor al espacio disponible; o a crear nuevos espacios para satisfacer las exigencias de los lectores, que deben encuadrarse a normas y lineamientos elaborados por cada medio para su manejo editorial, siguiendo fielmente el respeto a la moral, a las leyes y a los mismos derechos ciudadanos. Derechos ciudadanos que los medios, siendo de extracto netamente social, están obligados a respetar, hacer respetar y a servir, defendiendo valores comunes como la dignidad y la honra ciudadanas, combatiendo toda clase de ignominia, venga de donde viniere, en protección del principal actor social que es el pueblo. Pueblo que, a su vez, no debe desistir a manifestarse públicamente, sin temor alguno; porque es su derecho inalienable expresarse libre y espontáneamente, a sabiendas de que así contribuye al mantenimiento de esa democracia que debe ser defendida, masivamente, de los ataques mesiánicos y ególatras concebidos para atentar contra todas las libertades. Libertades que hay que conservarlas como a la vida misma, porque son la esencia misma de la existencia; así por ejemplo, la libertad de prensa es la constante que marca el grado de independencia ciudadana que se vive en una nación. Coartarla es intentar estrangular ese derecho supremo que otorga la democracia a los hombres civilizadamente organizados. Quien lo desee, voluntariamente puede prescindir de ese bien: será su decisión; pero nunca le deberá ser negado si lo reclama, y si así sucediere, debe pelear por obtenerlo: es su obligación.
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