La desinformación consiste en dar información intencionalmente manipulada al servicio de ciertos fines o intereses de índole social, económica o política. Ciertos políticos ecuatorianos han optado por la costumbre de desinformar, torcer la verdad de determinados hechos con la finalidad de engañar a los receptores de una noticia o situación.
Lamentablemente esto está ocurriendo; pero hay otros que mienten compulsivamente, como un hábito enfermizo del cual no pueden desprenderse. Muchas veces la mentira y la desinformación conducen a la calumnia y a la maldad. Existen otros casos de individuos, especialmente en el campo de la política, que mienten y engañan a sus incautos electores con un discurso quimérico, fabuloso, fingido o imaginado sin fundamento, que practican especialmente en época electoral.
Últimamente se utilizan las redes sociales para dañar honras ajenas, denigrar, menoscabar e indisponer, distorsionando los hechos para confundir a los usuarios.
La RAE define la quimera como un monstruo imaginario que, según la fábula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón; es algo que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo. Lo quimérico es fabuloso, fingido o imaginado sin fundamento.
Los ecuatorianos estamos hastiados y confundidos con tanta información falsa e irresponsable. Lo malo se lo hace aparecer como bueno y la corrupción se la califica como viveza criolla. Cuando alguien ocupa un cargo público y no se enriquece, se lo ha llegado a considerar como un tonto. Existen casos vergonzosos en que ciertos órganos de control solapan inmoralidades, encubriendo corruptelas o faltantes, desvaneciendo glosas de funcionarios corruptos y alentando la impunidad. Para asombro general, existen algunos bufetes que se ufanan en publicar avisos: limpiamos récord policial, sin que nadie los investigue o sancione. En vista de la corruptela de estos indignantes casos, tan solo nos queda la contraloría social que, a través de medios no contaminados, inicie una lucha efectiva contra la corrupción.
Ante la impunidad imperante, ojalá que en las próximas elecciones se erija una Asamblea Legislativa integrada por personas probas; única forma de terminar con esta crisis de ética que afecta al Ecuador. Tener la convicción de que no todo está perdido. Lo último que se pierde es la esperanza.