Actualizado hace: 58 minutos
Paúl Javier Vásquez Palacios
Policías y ladrones, la Ciudad sin protección

El semáforo había cambiado el color de la luz, los autos se detuvieron. En la primera fila, la pareja de novios que paseaba por la ciudad mientras escuchaban algo de Sabina, junto a ellos una familia preparándose para viajar a la playa, y una de sus hijas observa por la ventana posterior al auto gris que estaba siendo asaltado por dos delincuentes en una moto.

Martes 11 Noviembre 2008 | 20:29

La niña mira, no opina ni pregunta, aunque no entiende lo que está pasando, agarra su muñeca y sigue jugando con su hermana menor… Los del auto gris buscan una cabina para llamar a la policía y denunciar el robo. Llaman también a la empresa para la que trabajan y comunican lo sucedido a sus superiores quienes sólo analizan la forma en la que descontarán a sus empleados los tres mil dólares sustraídos por los antisociales. En el centro de la ciudad, un grupo de personas viven una escena de pánico provocada por tres menores que ingresan violentamente en el lujoso restaurante en el que se encontraban. Haciendo uso de sus armas sofisticadas, de su alto estado de “relax” producido por las drogas que consumieron y gritando frases obscenas, los pequeños delincuentes, logran amedrentar a la gente que sólo pretendía comer en un ambiente de tranquilidad. Llenan las bolsas con el dinero de la caja y de las personas en cada mesa, disparan al guardia en una de sus piernas y suben al auto gris que los espera afuera. Y en el resto de las calles la gente está perdiendo sus teléfonos celulares, sus vehículos, sus carteras y sobre todo, la tranquilidad de caminar por una ciudad que algún día fue sana y segura. Y es que, aunque “la Patria ya es de todos”, resulta que la inseguridad también, pues se ha vuelto muy común ver cómo las señoras que salen de los bancos retirando el dinero que sus hijos les envían desde otros países, caminan apresuradamente hacia sus casas y han hecho de su ropa interior un “escondite secreto” para los sabios ladrones que ya conocen esa vieja táctica (como todas las que suelen usarse en esos casos). Los diarios han ampliado su sección roja, mostrándonos los crímenes y asaltos en las diferentes ciudades del país donde en menor y mayor escala ocurren, mientras los policías parecen ser parte del mismo juego, pues a pesar de las denuncias todo sigue igual o peor. Y entonces ¿quién cuidará el país? ¿El Chapulín tal vez? ¿Spiderman? O quizás el caballero de la noche para que suene más agresivo… aunque la pregunta parezca irónica y poco real, lo verdaderamente irónico aunque muy real es que las patrullas vigilan mientras los ladrones ya corrieron, toman sus datos y son sólo parte del archivo y mientras eso pasa, los ladrones ya los burlaron y nos burlaron también a los que creíamos en los manifiestos públicos de la seguridad y de los que nos prometían que esto cambiaría. "Las patrullas vigilan a ladrones que ya los burlaron"
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