Actualizado hace: 6 horas 21 minutos
ANDREA LIMONGI
Los mundo poco

Domingo 21 Febrero 2021 | 17:32

 Mi mamá siempre usa la frase “los mundo poco” cuando ve gente con acciones irracionales como alimentarse en exceso, o tener una vida desmedida.

Aunque suene anticuado en estos tiempos, ella nos hizo leer el famoso Manual de Carreño, que por cierto averigüé que fue escrito por el venezolano Manuel Antonio Carreño en 1853, un libro de urbanidad y buenos modales, que puede tener partes anticuadas pero seguro nos dejó conocimiento en nuestro cerebro. 
Ella, cuando éramos pequeños, estaba obsesionada con estos temas porque su padre y tíos le decían que se vendrían tiempos difíciles para el mundo, y bueno estaban en lo correcto; y a pesar de que sus hijos somos muy imperfectos, seguro tenemos mucho de lo que nos inculcó.
Hago esta introducción tan personal porque vivimos lo que mi abuelo y seguro muchos otros presagiaron. Vivimos en un mundo de desenfreno, de normalizar todo, de excesiva susceptibilidad, de vivir el día a día, que está bien, pero de una forma a veces tan irracional, sacándole más horas de las que tiene. Miremos al reciente carnaval y veremos a los mundo poco divirtiéndose con gente extraña, desquiciados, y corriendo un riesgo innecesario.
A casi todos nos gusta salir, viajar, divertirnos, pero lo puedes hacer sin llegar a excesos tontos. A riesgo de contagiarte de covid-19 y quizás llegar a un hospital sin espacio ni medicina; y con los bolsillos vacíos.
He visto las dos caras de la moneda. La diversión en familia, con un grupo reducido de amigos, en casa poniendo al día las actividades pendientes, siendo ingeniosos, bailando con los primos y los hijos, compartiendo la comida; y del otro lado el salvajismo total; salieron los mundo poco tal cual toros en el Festival de San Fermín.
Viendo las redes destaco, por ejemplo, al fotógrafo Roberto Valdez que participó en una minga en las faldas del volcán Chimborazo, que financió con la venta de uno de sus libros sobre el coloso (El gran Chimborazo), y que le permitió recoger 600 libras de desechos (generados por los mundo poco).  De esta forma, además de hacer algo positivo, se ejercitó, compartió y nos dio ejemplo, aunque ese no fuera su objetivo.
Cada padre educa a sus hijos a su manera, pero debería haber un denominador común y es enseñarles valores básicos; de allí cada cual tendrá sus tendencias políticas, filosóficas, religiosas, pero debe primar el respeto.
Los mundo poco no son la mayoría pero son letales, no hay que ser perfectos sino conscientes, cuidadosos, respetuosos, y recordar que vivimos en sociedad, y en ésta hay espacios para todos.
 
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