Actualizado hace: 1 hora 33 minutos
La posteridad lo acusará o absolverá
La posteridad lo acusará o absolverá
Por: Lenin Manuel Moreira Moreira

Viernes 21 Agosto 2020 | 08:00

La pandemia que sufre Ecuador y todos los países del mundo cuyo límite de duración es tentativo por los especialistas epidemiólogos y se constituyó y constituye en el tema día a día, no fue óbice para que el aparato judicial, pero, sobre todo, con intencionalidad política descar­gara su odio y obediencia al establishment criollo e interna­cional, sentenciara a Rafael Correa y algunos de los miembros de su Gobierno a ocho años de prisión. 
Es tal la obsesión contra él que, además, quieren humillarlo obligándolo a pedir disculpas al pueblo en la plaza central de Quito e inhabilitándolo a no participar políticamente para ninguna elección popular. Del odio implacable pasan a la estulticia observable donde aflora la contradicción, puesto que le permiten postularse a cualquier candidatura después de veinticinco años. 
¡Qué “extraordinario y sabio” veredicto! La última consulta lo inhabilitó para candidatura a la primera magistratura y el hecho de estar sentenciado igual, pero le otorgan ese derecho después de veinticinco años luego de que cumpla su condena. 
La cárcel, en sí, es una sanción, puede ser un estigma o una vergüenza, un hecho relativo de opinión. Sobrepasan a Jesús en su veredicto. Lo importante es escarnecerlo públicamente ante sus detractores y el morbo de los que tienen conciencia mágica e ingenua. 
Jamás se ha conocido de casos semejantes en la era republi­cana, pero sí en un factor común, la cohesión de la oligarquía ante quien ose tocar sus feudos, ahora en tiempos de internet y la era digital. Se sienten intocables por el poder del dinero, de sus empresas y de las corporaciones de las que forman parte, algunos con la careta de demócratas. 
En el feriado bancario hubo tantas muertes o más que el CO­VID-19. Su conciencia no les redarguye porque siempre usaron máscara ahora la ocultan con mascarilla. es la hora de los oportunistas que tienen un plan elaborado para que la derecha y el obvio capitalismo vuelva al solio presidencial. Tienen luz verde. A Correa lo han estigmatizado y lo han logrado con el contubernio del sistema retardatario de los intereses creados. 
El tiempo, eterno evaluador de la historia de la humanidad que contiene el pretérito, presente y futuro, es en este último lapso, para él presente, que se llama posteridad, nos revelará los matices, vericuetos, los oscuros personajes, siniestros, la trama que urdieron para descalificar y sentenciar a quien se atrevió a enfrentar a la oligarquía y el capitalismo salvaje. 
El sembró un camino, quizás una ideología, pero un estilo dis­tinto de hacer política. Acertado o equivocado. La posteridad lo acusará o absolverá. 
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