Actualizado hace: 15 minutos
Entrevista
Guido Carranza: "Una clase política que da vergüenza ha saqueado al Ecuador"

Guido Carranza, ingeniero civil de profesión, considera que el Gobierno debe ser más flexible con las empresas privadas.

Domingo 28 Junio 2020 | 08:00

El empresario manabita asegu­ra que este sector genera la ma­yor cantidad de empleo en el país, por eso necesitan reglas claras que garanticen su estabi­lidad en el mercado. Carranza también se refirió al escenario electoral que se avecina. 

Estamos a puertas de un proceso electoral y veremos desfilar nueva­mente los candidatos a la presidencia cantando el pasillo a Manabí y luego, como funcionarios, muy probablemente, olvi­dándose de la provincia. ¿Cómo cambiar eso? 
Es difícil de cambiar lamen­tablemente, pero la respuesta la tenemos nosotros los ma­nabitas. Debemos identificar mejor a las personas para que gobiernen al país y no sólo para determinados secto­res. Siempre nos prometen muchas cosas y en la práctica, históricamente nos vienen perjudicando y negando los legítimos derechos que tene­mos los ecuatorianos, a recibir las riquezas de este país que ha sido mal administrado y penosamente saqueado por una clase política que da ver­güenza. Esto tiene que acabar, castigando a aquellos que no han demostrado vocación de servicio para gobernar al país.
Hay quienes dicen desde hace muchos años que hay que transformar la fuerza electoral de Manabí en fuerza política. ¿Cómo se puede hacer eso? 
Participando, escogiendo bien a un buen candidato (a la presidencia) para que nos represente bien a los ecuatorianos que vivimos en Manabí, con una propuesta de desarrollo. Es indispensable tener una participación polí­tica, es necesario lanzar a un candidato, más allá de que no sea fácil ganar una elección, pero es necesario demostrar la unidad de la provincia para que la respeten.
¿Es hora de pensar en serio en un candidato pre­sidencial de Manabí? 
Yo creo que si esperamos el momento ideal no lo vamos a encontrar nunca, yo creo que ya es la hora. La provincia no es ahora que está pensando en una candidatura, viene pensando en eso hace algunos años. Es necesario entrar a la lucha, demostrar que esta provincia vota unida y que tiene un potencial electoral capaz de poner presidente. Hay que dar un voto de recha­zo a quienes han saqueado a la provincia, que no la han beneficiado, no solamente por efecto del terremoto, sino his­tóricamente, ahí está el plan hídrico de Manabí, el puerto de Manta, la Refinería y otros grandes proyectos. 
¿Y cómo lograr la unidad alrededor de una causa geopolítica de la provin­cia? Cuando usted fue bi­nomio de Rosalía Arteaga y cuando Frank Vargas fue candidato presidencial, por ejemplo, se logró en buena medida, pero faltó el remate final 
La lucha es fuerte; sin em­bargo, yo considero que en mi participación, Manabí sí votó por la tendencia de apoyar la postura de la provincia, más allá de los nombres. Es necesa­rio que haya un buen candida­to, pero todo esto alrededor de una buena propuesta. Hay que despojarse de egoísmos y de­fender una tesis que permita congregar a toda la provincia. Es un proceso, esto no se logra de la noche a la mañana, pero la batalla hay que iniciarla hoy, ya mañana es tarde.
Hay un sector que dice que se debería realizar un documento con 10 compromisos prioritarios con Manabí que debería ser presentado a todos los candidatos presidenciales para que lo firmen como un compromiso a cumplir en su período. ¿Qué piensa usted? 
Más allá del número, yo estoy en desacuerdo cuando los manabitas a veces, poco estratégicos, presentamos un listado de necesidades, que si usted suma a veces no representa el presupuesto correspondiente que merece la provincia, a veces somos demasiado generosos con el país. Yo estoy de acuerdo con posturas, más allá de núme­ros, que generen riquezas. 
Dejemos por un momento el futuro y hablemos del presente. ¿Cómo ve el país? 
Con una profunda decep­ción frente a unos niveles de corrupción avergonzantes. Los ecuatorianos no somos así. Tengo una decepción de las clases políticas, pero también tengo la esperanza de que esto cambie.
¿Qué está pasando con el sector inmobiliario y de la construcción que usted conoce muy bien? 
Estamos con una recesión bastante crítica. Primero esta pandemia, sumada a una cri­sis que ya veníamos arrastran­do. Hay una incertidumbre, pérdida de empleo, incerti­dumbre en que más empleos se puedan perder, que las empresas pequeñas, medianas y grandes están siendo afecta­das. La construcción es muy sensible a eso. 
¿Qué se requiere para apoyar este sector? 
Se requiere un Estado ecua­toriano que lidere con efecti­vidad y honestidad al país, se requiere más que un presiden­te, un estadista que determine políticas que beneficien a toda la comunidad. ¿Cómo identi­ficarlo?, realmente no es fácil frente a la pérdida de confian­za y de fe.
¿Y cuál es el panorama en el corto y mediano plazo entonces? 
El panorama es difícil, la situación no es fácil, pero creo que lo peor ya está pasando, yo creo que debemos mirar el futu­ro con optimismo y eso se lo logra trabajando, tanto en el sector público como en el privado, espe­ramos que haya un Estado facilitador que entienda que el sector privado es un aliado y no poner trabas porque ya está muy afectado.
En Ecuador se entró a un momento crítico de la economía y la pérdida de empleo. ¿Cómo enfrentar eso? 
Las empresas estamos en un momento sumamente duro. Hay que trabajar más y necesi­tamos un Estado que entienda que la empresa privada es la mayor generadora de empleo, pero para que eso se produz­ca necesitamos reglas claras. Yo creo que el país también requiere una inyección econó­mica, un plan de inversión para que el aparato producti­vo se convierta en un círculo virtuoso y no tortuoso, nadie nos va a venir a regalar nada.
¿Sin ser adivino ni ex­perto se esperan muchos dramas y problemas sociales? 
Si sigue reinando el caos, la anarquía, estos malos ejem­plos de corrupción extrema, entonces vamos a ir perdiendo más la esperanza. 
Pero hay un problema que complica todo. La falta de confianza. La corrupción parece que está enquis­tada y los ciudadanos desconfían del Estado y la clase política. ¿En medio de eso se puede empren­der cambios profundos? 
Lamentable todo esto deriva en la desconfianza en la clase política, por eso es que el 85% de los ecuatorianos no sabe por quién votar, no tiene can­didato y eso es preocupante. Hay que respirar, meditar y entender que la vida continúa y quitarle a los corruptos la oportunidad.
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