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Época de verduras
Época de verduras
Por: Alfredo Saltos Guale

Sábado 30 Mayo 2020 | 04:00

La pandemia no tiene finalización, todo indica que persistiría por mucho tiempo, obligando a imponer cambios fundamentales en el comportamiento de las sociedades en materia de prevención y cuidados en la salud.

Uno de ellos será necesariamente en los hábitos alimenticios,  que deberán dar un giro hacia el consumo de alimentos que permitan convivir con el virus, sin episodios traumatizantes. 

Y es que la experiencia de otros lugares, donde se viene superando la crisis, ha dejado una información orientadora digna de asimilar con pragmatismo; por ejemplo, se ha definido sectores poblacionales mucho más vulnerables a sus nocivos efectos, como son  las personas de edad avanzada con enfermedades preexistentes, con altos índices de contagio, que concluyen en fallecimiento y muerte, facilitados por cambios casi siempre irreversibles propios de los adultos mayores, como el andar forzado, molestosas variaciones digestivas y respiratorias, que asoman precisamente con los años.
Los déficits nutricionales, la deshidratación severa, los movimientos y la sensibilidad general se ven desmejorados. En esas circunstancias, sin que se vislumbre en el mediano plazo que la ciencia encuentre una solución definitiva al mal, como serían vacunas o medicinas comprobadas, y ante la prioridad que dan los estados débiles a favor de atender a los más jóvenes, hay que iniciar  una nueva era dirigida hacia  el fortalecimiento de la capacidad  inmunológica del organismo, para que con sus propias armas se defienda y salga triunfante en este combate hasta ahora perdido.
Es urgente que la sociedad se autoimponga una disciplina rígida optando por las hortalizas y frutas frescas, preferibles las de temporada y que se encuentren lo más cerca entre el sitio de producción y el consumo, de allí que es indispensable retomar la saludable costumbre de antaño, la provisión desde huertos familiares, ubicados en patios, balcones, terrazas, jardines, de los propios hogares, popularizados en algunos países del mundo y en urbes de alta densidad poblacional del Ecuador. 
Esas  especies, unas más que otras pero todas valederas, otorgarán elementos preventivos y coadyuvantes a la recuperación de  adultos, niños y jóvenes, con los mínimos requerimientos de macro y microvitaminas, antioxidantes, micronutrientes, bioactivos, y otros, convertidos en soldados defensivos  contra el COVID-19 y las pestes que le sucedan.
Manabí acumula una rica cultura en este campo, hay que recurrir a ella con presteza.
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