Actualizado hace: 31 minutos
Mario Cuzco Quiroz
El voto inculto sobre el voto informado

Los movimientos y partidos políticos cada cuatro años nos imponen una lista de candidatos para que, en base de nuestros derechos políticos, seleccionemos en las urnas a quienes nos representen como nuestras autoridades, sean estos: concejales, alcaldes, asambleístas, presidente, etc. De esta forma se justifica en gran medida nuestra participación efectiva como ciudadanos en la democracia y en los asuntos públicos del Estado.

Miércoles 20 Mayo 2020 | 04:00

Estas organizaciones buscan el poder, el control político, económico del país y en gran medida eligen como sus candidatos a los amigos, los familiares, socios, talentos de pantalla, futbolistas, periodistas, artistas, exreinas de belleza y hasta árbitros para legislar y fiscalizar, generar, desarrollar y ejecutar políticas públicas, administrar los recursos públicos, ente otras cosas.
Y eligen estos perfiles para ganar elecciones, ya que la mayoría de los ciudadanos votamos preferentemente por estos candidatos, muy al contrario del poco interés y respaldo por tener y elegir candidatos con formación, capacidad y experiencia en la cosa pública para que puedan cumplir eficientemente las responsabilidades.
¿Creen que puede haber cambio si siempre votamos de la misma forma y con el mismo mecanismo?
Es la parte a donde quería llegar, si siempre caminamos sobre los mismos pasos, llegaremos al mismo lugar. Sin embargo, si comenzamos a caminar por nuevos senderos lo más probable es que nos encontramos con un nuevo destino.
Por eso invito a poner en el debate la necesidad de implementar un nuevo modelo de organización del Estado (autonomía o federalismo), de un sistema democrático que responda a las necesidades de las provincias, cantones, de los pueblos y las comunidades diversas del país, a seguir manteniéndonos juntos como país para conseguir bienestar y desarrollo desde los territorios; objetivos que hasta ahora no hemos alcanzado con la democracia representativa que nos rige, con el sistema de partidos y movimientos políticos atomizados a fortalecer estructuras nacionales y a dar oxígeno al modelo centralista, con el derecho al voto obligatorio sin mayores requisitos o responsabilidad ciudadana, o con la imposición de listas de candidatos por los partidos y movimientos políticos.
Estas reglas de democracia no han hecho más que sumirnos hasta ahora en la ignorancia, el subdesarrollo y la corrupción, de poner en ventaja el voto inculto sobre el voto informado, ya que son los que por su mayor número de electores ponen a las autoridades, las cuales una vez en el ejercicio de sus funciones, también les genera frustraciones y decepciones al no cambiar nada.
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