Actualizado hace: 2 horas 54 minutos
Mirar al campo
Mirar al campo
Por: Keyla Alarcón
alarcon.tamar@gmail.com

Miércoles 13 Mayo 2020 | 04:00

Uno de los sectores que ha mantenido sus actividades en este lapso, de manera ininterrumpida y diríamos exitosa, es el agrícola ganadero compuesto por empresarios y pequeños productores.

La población urbana, sobre todo, agradece que el país cuente con agricultores y ganaderos que han aprovisionado de alimento en medio de la crisis y hoy, más que nunca, se valora su trabajo que vela por la salud y equilibrio colectivo, además de ser fuente de empleo de alrededor de $2’000.000 de ecuatorianos. En Manabí, según cifras agroproductivas del MAE a 2018, destaca la producción de cacao (almendra seca) con 114.553 ha de superficie cosechada y un cultivo de 57.753 toneladas, maíz duro seco con 82.123 ha cosechadas y 457.421 toneladas de producto, 235.000 toneladas de plátano, así como una importante producción de palma aceitera, café, arroz, banano, naranja y una gran variedad de alimentos. Sí, la provincia lidera la labor agrícola, además de contar con 3.427 ha de superficie orgánica, de las mayores a nivel nacional, dentro de las cuales destaca la siembra de cacao fino de aroma; sin embargo, ha sido necesaria una pandemia para reflexionar sobre la importancia de voltear los ojos a este oficio tan noble y abnegado, en muchos casos de herencia familiar y que sigue dando ejemplo al país, esta vez al fortalecer e incorporar nuevos protocolos sanitarios y de seguridad laboral y en el trayecto conservar y crear fuentes de empleo para distribución, transporte y logística de abastecimiento. Si bien es cierto la pandemia en inicio sorprendió e hizo tambalear el suministro, debido al cierre comercial y de transporte, se ha podido franquear esos impedimentos y garantizar la seguridad alimentaria, en parte gracias a los corredores logísticos implementados por MTOP y MAG; por otro lado la Comunidad Andina, en días recientes, ha pedido proteger al sector agropecuario de los países que engloba el organismo por constituir la despensa del planeta, esperemos que el Ministerio de Agricultura haga caso y lo refuerce ahora y de forma permanente. Los pequeños campesinos requieren créditos y los empresarios agrícolas necesitan investigación científica para una producción limpia y amigable con el medio ambiente, apertura de mercados internacionales y otras demandas; aquí el compromiso de la SENESCYT es clave al liderar el cambio de la matriz productiva. En otro orden de asuntos, es necesario liberarse de esas ataduras populistas, que secuestran la producción de las pequeñas asociaciones a modo de berrinche.  La pandemia ha demostrado que la comunión campo- ciudad es más necesaria que antaño. 

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