Actualizado hace: 16 minutos
Andrea Limongi Santos
Huertos alimentan cuerpo y mente

Hay personas que tienen desde hace tiempo la buena costumbre de sembrar pequeños huertos familiares para abastecer la alacena del hogar. En la crisis que vivimos, esta opción es positiva.

Domingo 03 Mayo 2020 | 04:00

Hay casas con patios donde sembrar grandes huertos -en espacio y producción-; en departamentos pequeños se usan cajones de cultivos (eras) y los productos se seleccionan dependiendo si se vive en la Costa o en la Sierra.
Un amigo optó por maceteros rectangulares y escogió tomates, pimientos, ajo y alguna otra hortaliza, además se dirigió con vídeos de YouTube. Utilizó semillas de los productos que encontró en su cocina, debido a las restricciones para salir.
En mi casa hemos consumido aguacates, limones, badeas, grosellas, guayabas, orégano, hierba luisa de los árboles y plantas que mi papá, Fredy, sembró hace muchos años y que cuida con estricta prolijidad; lo que es de gran ayuda en esta crisis. Pronto habrá tamarindos, mangos, hobos, etc.
He leído que el Ministerio de Agricultura da asesoramiento en huertos comunitarios, e incluso tiene un manual técnico (2012) realizado con el Programa Mundial de Alimentos, y que busca mejorar la nutrición de las familias vulnerables. Se descarga en línea.
Para huertos urbanos debes utilizar macetas, colgantes, jardineras, jardineras verticales, palets, bambú, botellas de plástico, que funcionan como pequeñas eras. Lo ideal es que se consiga tierra buena, de monte o fibra de coco que tienen nutrientes; es necesario colocar abono (que lo puedes hacer en casa) tomando en cuenta la cantidad de tierra. Y obviamente no puede faltar el agua.
En época de crisis debemos innovar, buscar cómo ayudar a nuestra débil economía, además hacer un huerto en casa es una terapia para mantener la mente ocupada. Recuerdo a don Francinet de la Cruz, quien en una construcción sin terminar, que llamaba “mi finca”, tenía plantas medicinales, camote, tomate, granadas, y usaba como maceteros los productos que reciclaba de su almacén; sus años fueron muchos y bien vividos.
Hacer estos huertos es una práctica no tan común como debería serlo. Sin embargo, sé que algunas personas los tienen desde antes de la crisis y algunos han empezado debido a la presencia del COVID-19.
Quisiera que este artículo tuviera fotos para mostrarles la creatividad de la gente a la hora de hacer huertos urbanos, aprovechando espacios como las paredes, balcones, ventanas, lavanderías, etc.
Esta tarea es como una terapia y hacerla permitiría mantener ocupada a la familia en cuarentena. Es una forma de ser productivos, creativos, y todo esto sin salir de casa.
 
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